domingo

NIÑOS TOREROS, PRINCIPITOS DE LA FIESTA

Sentirse torero no es cuestión de edad sino de sentimiento. 

El taurinísimo estado de Tlaxcala fue sede del Encuentro Nacional de Escuelas Taurinas y como era de esperarse en los abriles mexicanos, llovió a cántaros. Se reunieron chiquillos de buena parte del México taurino: Mérida, Zacatecas, Aguascalientes, Guadalajara, Querétaro e Hidalgo. El serial se conformó de dos tientas de selección que nos dieron una tarde final con lo mejor de lo mejor. 

Los toreros que ayer vi, estuvieron en el ruedo siempre bajo la máxima Belmontiana: Se torea como se es. Así de intensos, todos ellos recreados en cada pase, sintiéndose toreros, buscando conmoverse, conmover, torear como en sus sueños. Esos toreritos, principitos del ruedo, nos han dado tres tardes para bosquejar lo que será tarde o temprano la tauromaquia mexicana. Y me da gusto reconocer en ellos los motivos de mi afición. Porque se deja ver en cada pase, su amor por el toro, su amor por la Fiesta, los entrecejos de las intenciones más verdaderas para con la tauromaquia, ellos son los que la reforzarán, los que darán su sangre y tal vez su vida para que el arte de lidiar toros no se disperse ni se olvide. Disfruté de un jueves taurinísimo en Huamantla, un viernes que ni el aguacero más intenso detuvo la música, aun menos los sueños de saberse y sentirse toreros, porque cada uno de esos niños se recreó en cada suerte, yo fui testigo. 

Contrario a lo que muchos esperarían de un Encuentro de Escuelas Taurinas el asunto se hizo bajo las normas Sevillanas y Rondeñas… Sin más puedo asegurar que todo fue maravilloso pues vi excelentes puyazos, banderillas acrobáticas, que dejaron al descubierto que estos toreros saben de compañerismo pues se invitaron en varias ocasiones a un mano a mano bandilleril; y también últimos tercios con mucha vergüenza torera. 

Al encuentro asistieron dulces capotes con verónicas de lujo muy mecidas, muy suaves, que en el último días se transformaron en deslumbrantes largas cambiadas, joviales caleserinas y serpentinas juguetonas, gaoneras y chicuelinas rematadas siempre con torerísimos recortes. También vimos un al alimón, maravillosamente ejecutado. Si de estos se plagará la Fiesta en unos años, yo seguiré acudiendo a las Plazas.

¿Quiénes ganaron? En la Fiesta nadie gana o pierde. Se triunfa sobre uno mismo, toro o torero. Y sin embargo sí, hubo trofeos. Las orejitas de Oro se les otorgaron a Hector Gutierrez de la Municipal de Aguascalientes y Emilio Macias de "El Callao" de Humantla, Tlaxcala, con mención especial a José Julián Llaguno de Zacatecas.

Conferencias de reconocidos periodistas y pensadores del Toro, enmarcaron los festejos. Asistí ciertamente a una sola, la que dictara el Dr. Manuel Camacho Higareda, sociolingüista y poeta taurino quien nos regaló una cátedra del cómo se chanela acerca de Rodolfo Rodríguez “El Pana”, El Brujo de Apizaco, El último romántico, la coyuntura en la tauromaquia actual.







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