lunes

LA INDIGNACIÓN y otras obviedades... Repite Morenito de no sé ni me importa dónde!


Qué rechifla se llevó el fulano, porque ha perdido su calidad de honradez, vergüenza y aguante, ese tal Morenito de no me importa dónde... y ojalá se la vuelva a llevar porque va a REPETIR en La México en la próxima fecha. "Oiga joven" pero quién se cree usted que somos? una bola de aficionados villamelonescos?, ¡vaya! y hasta los villamelones se han dado cuenta -porque soy una- de que usted no tiene cara para REPETIR que sí para haber REGALADO un toro -como ya lo han hecho TOREROS- para sacar la cara cuando las cosas no le han ido bien, ¡ahora sí! que repite un "chamaco" (con sentido plenamente despectivo, lo digo por aquellos lectores no mexicanos) y no cualquier TORERO de los que SÍ han TRIUNFADO en la MALBARATADA  Plaza México...


Caray! es que es un insulto para los triunfadores -sean mexicanos o españoles- y cualquier MALETILLA que tiene que ir de rodillas no al Tepeyac sino a la oficina, coche, casa, cueva de Herrerías quien sin más le da oportunidad a quien no la merece! por qué no a otro de la infinita lista de espera, por qué no a cualquiera que a LEY se ha ganado la SIGUIENTE TARDE y que seguro llegará con ánimos de triunfar o morir por no dar paso atrás ante el toro o TORO-PERRO como es que ahora salen de los toriles a la México.

Y pasando a los toriles. Algunos toros salieron "bonitos" pero el último sí era broma. Tal vez pasa lo siguiente. Que no es culpa del juez sino de los toriles, es que fíjese usted amable lector, que resultan estar embrujados. Sí porque es raro que un Juez con su asistente o auxiliar que a su vez cuenta con la bendición e instrucción de la Comisión Taurina (SUPONIENDO que existe) que a su vez está respaldada por matadores -picadores, banderilleros y demás- en "retiro", ganaderos y anexas, además de los Veterinarios de "cajón" con los que se  da fe de que el ENCIERRO es de TOROS BRAVOS de entre 5 y 6 años (o bueno 4), de CUERNOS ÍNTEGROS -porque se llaman cuernos, dicen los que saben y no astas o pitones como dirían los entendidos- PESO AL LLEGAR de entre 450 y 550 kilos (esto es lo que para mí debe pesar un toro mexicano bravo), de FINO TRAPÍO (dícese del glamour tauranesco)... etc,etc... El Juez de Plaza no se de cuenta de los perros seudo-engordados que de repente parten plaza y bueno pues resultan rechiflados en el mejor de los casos porque de lo contrario son pasados por alto.

A veces caigo en la cuenta de que mi imaginario taurino excede la realidad y en verdad un toro bravo luce como el último de esta tarde.

Pero bueno, le decía a usted que los toros son revisados por el Juez y luego "sorteados" entre los de luces -quien sabe si todos vayan a ser toreros- para entorilarlos. Allí, en la oscuridad de su chiquero, los toros se transforman, pierden peso, trapío, se afeitan rápidamente los pitones, vaya hasta se rasuran el testuz, se rompen o lesionan las extremidades, bueno hasta pierden visión. !Qué con estos toros!. Bárbaros... Están boicoteando la Fiesta... Tantito ellos y tantito el empresario, ya nos jodimos, porque si no va a repetir cartel algún triunfador, por lo menos que salgan toros y no perros.

Por cierto El Capea, estuvo muy bien en su primero pero con problemas con la espada; su segundo mansurrón pero se le arrimó mucho el jovenzuelo, mató bien y recibió la oreja; resultado de sumar la faena del primero y la estocada del segundo y digamos que a la Plaza le salió lo malinchista y aplaudieron de más, se dió cuenta el tendido porque luego ya en la vuelta al ruedo le rechiflaron la orejita, aunque ¡claro!, el Capea no la iba a soltar y ni la historia la podrá ya borrar. Ja, ja, ja...

Mi estimado Humberto, uno de esos que sí se aventuraron a ser espontáneos de La México, sufrió un percance en la suerte suprema, sumando a sus heridas toreras un puntazo de dos trayectorias que no "partió pelo" o sea no rompió la piel. Él no tuvo suerte en su lote, lidió toros difíciles y peligrosos por mansos, nada claros, y tras el susto no hay premio que anotar.

Guillermo Martínez es como Jerónimo, con buenas maneras pero intermitentes siempre. Además de que lo de la espada no se la da o por lo menos este domingo sólo encontró hueso. Peor estuvo con la de descabello, en su primero escuchó dos avisos tras ocho intentos FALLIDOS y en su segundo escuchó un aviso tras otros tantos descabellos frustrados. Lástima, las chispas no siempre hacen fuego.

Y bueno de quien tomó la alternativa ya hablé en las primeras líneas. Estoy indignada, y ya con seriedad esas son mariconadas -sin ánimos de ofender al arcoíris, porque yo tengo muchos amigos allí- Herrerías y sus dineros porque ¿cómo se explica uno eso? -al menos en este país y en la Fiesta- ahora resulta que Ponce para poder aparecer en el cartel de Aniversario sí tuvo la vergüenza suficiente para regalar un par de toros y mantener cierta honorabilidad en México, y este "despilfarrado" en lugar de regalar un toro nos va a cobrar una segunda corrida, como si fuera un triunfador, cuando ni las gracias teníamos que darle en su confirmación porque tampoco le vimos mucho.

¡Qué caray! Esperemos que Barba y Miguelete tengan suerte y de verdad se haga el sorteo pues se dice por ahí que el fulano este, el tal Morenito de Aranda ajustó sus toros y los de Flores para tener el dizque mejor lote, esto se ve claro al revisar el reglamento en su apartado sobre las ganaderías a lidiar y su lugar en la corrida según su antigüedad. El reglamento taurino de la Cd. de México se encuentra ya en este blog, por aquello de que quieran corroborrar.

Angelino se suma a los jóvenes mexicanos que dan la cara...


José Luis Angelino es de esos jóvenes toreros que tuvieron una gran racha y luego, simplemente, se fueron quedando atrás. Hace dos temporadas que no "tocaba pelo" (o sea triunfaba con orejas por lo menos) en La México. Hoy con la cara desecajada y apaleada por su primer toro que le propinó algunos golpes bien repartidos (pecho, mano y mandíbula), Angelino llegó a su segundo además con el desencanto de quien se está jugando la oportunidad de alcanzar el lugar que alguna vez ocupó dentro de esta profesión tan dura, en la que el jugarse la vida está incluído irremediablemente. La muerte y la gloria. Angelino se arrimó mucho en su segundo con la boca seca, con la cara seria, llena de preocupación por lo que  respecta al tendido, que no tanto al toro que trae los cuernos. El primer tercio con buen capote, el de banderillas no se quedó atrás, incluso puso un cuarto par al fallar el segundo, muy espectaculares todos. En el último se le vió más tranquilo pero igual de necio porque llegó a convencer al Respetable de que es TORERO. La faena fue creciendo y entre el péndulo, ya tradicional para cuando quiere uno encender la mecha de los aplausos, los muletazos se fueron tejiendo uno a uno, dándole tiempo al toro de respirar y al torero de decifrar al toro. La gente ya metida en el asunto dejó de presionar a Angelino.
La suerte suprema tenía que ser, el muchacho tlaxcalteca con la cara destruida por lo aplastante que resulta ser torero en mala racha, se dejó ir -con toda la fe en sí mismo que le queda, porque al final es lo ùnico que uno tiene de verdad- sobre el hermoso morrillo buscando la cruz. La estocada apenas un tantito perpendicular entró entera, dió un poco de lucha el torito pero se dejó caer. Yo cuando Angelino se volcaba cerré los ojos, no quería que fallara. El tendido se llenó de pañuelos y le dieron una oreja. Felicidades chamaco que vengan muchas más acompañadas de su rabo.

Guillermo Capetillo, bueno!, como primer espada y con tal apellido demostró que es de esos toreros que sin el "toro a modo" no están dispuestos más que a trapazos sin sentido en una faena seudo de aliño, y una bola de pinchazos y descabellos que rayan en el segundo o el vergonzoso tercer aviso. Qué le vamos a hacer. Se fue bajo un lluvia de improperios y abucheos bien merecidos por la indiferencia que mostró. Estoy muy consciente de que los toros no salen buenos pero la arrogancia y desdén no se justifican más que con mediocridad. Por lo menos no fue a molestarlo Jorge Murrieta con la pregunta "al aire-en vivo" de si es que regalaría un toro ante tan mala actuación o tanto merequetengue en el tendido. ¿Por qué sí a Mejía, será que no les cae bien por ser morenito o por no tener pedigree? mmm...

El español, otro que no cumple.

A las "malas  tardes españolas en México" se suma la de Daniel Luque que tomó la alternativa, insisto: si no están preparados, si no confían en su arte mejor quédense a practicar en la comodidad y seguridad de su patria, no tiene caso venir a la Plaza más importante de México -vean que no escribí de Latinoamérica- a exhibirse.
Daniel Luque comenzó mal, no más no pudo encontrarle el "modo" al primer toro, pero su segundo sí que fue un desperdicio. Ese toro era de oreja segura, con todos sus defectos volvía al engaño, con la cabeza a media altura pero volvía. Luque mientras sus peones ponían las banderillas  palideció, se tambaleaba como una muñeca rusa, bebió un poco de Coca-Cola y saltó al ruedo como si nada -mmm...- qué raro pero bueno los toreros siempre se recuperan pronto. Pasó una tanda y media de una mala combinación de pases de no muy buena factura y entre la tronera y las tablas VOMITÓ, sí señores, este españolito  vomitó la arena del Coso de Insurgentes... Tras ello, otra vez como si nada volvió al toro, para este momento el respetable ya se estaba encariñando con la "nena" que tras mostrar debilidad se enfrentaba a la bestia. Estaban siendo timados por un actor... qué miedo. Pero al final triunfó la verdad y el fulano este, pinchó varias veces. El príncipe se convirtió en sapo. Si hubiera metido media espada seguro le dan las orejas. Realmente los había convencido. Pero qué bueno que pinchó, se necesita más que voluntad para ser figura o salir a hombros, por lo menos añadir buenas maneras, un poquillo de arte y claro VERDAD.

Y ya eso fue la corrida de este domingo en la Plaza México.
Felicidades Angelino te has sumado al grupo que liderea Spínola y al que entraron José Mauricio, Macías y el Payo.

domingo

La sexta fue de banderilleros y un invitado que salió incómodo



A mí me hacen feliz los toreros que banderillean, tal vez sea por la emoción del enfrentamiento sin "engaño" (o sea sin trapo de por medio), el cuerpo solo, el minotauro y sus doncellas. Vistos desde la tele los toros no son lo mismo pero igual no se puede huir del golpe emocional.

Desde hace ya algún tiempo Rafael Ortega se acerca más y más a la muerte, al menos en cada corrida que he asistido (toreando él, claro) lo he visto ser revolcado, empitonado, ¡vaya! en apuros pues. La sola idea de su muerte me aterra, él es uno de los toreros con los que he crecido, para mí siempre ha sido la alegría y el valor que se desborda sin piedad ni reproches en el ruedo. El pasado domingo lo vi como distraído, como alejado o será que demasiado ensimismado como para quitarse y calcular bien la embestida del toro. No sé.
Yo creo que uno como taurino siempre se preocupa por sus toreros, bueno por los toreros. Pero siempre presta más atención a cada gesticulación, cada movimiento, cada mirada, cada verónica, cada tambaleo, cada paso adelantado, cada cada de SUS toreros. Me pasó también con David Silveti (pero no hablaré de él, es demasiado por el momento). Ahora sólo diré que Rafa Ortega me ha tenido con el corazón en la boca, con el estómago hecho nudos, con el alma asustadísima. Este domingo señores, no fue diferente, qué susto. Y ahora sí se fue en blanco, no logró cuajar nada. Una cicatriz por detrás de la oreja le recodará esta tarde, no hubo orejas para el tlaxcalteca.

El Fandi con sus maneras siempre carismáticas tuvo sus momentos -que a veces me parecen un poco forzados- como lo del sombrero que pidió para poner banderillas ciertamente es una antigua estampa pero no me convenció del todo. Su segundo toro le valió una oreja, admitiré que me quedé dormida -es lo malo de estar en casa, cómoda y solita- y no lo vi.

Estos toreros que sí ponen banderillas partieron plaza junto a Manuel Martínez, hijo de Manolo Martínez -el último de los grandes de la época de oro del toreo en México- pero no fue su tarde. No tengo nada en contra de las dinastías, creo en ellas, pero lo cierto es que (apartándome de la solemnidad de su apellido) Manuel no le pudo sacar nada a sus toros y la gente de la México, tan dura como siempre, se volcó en su contra. Le gritaban "¡Manolito!" burlándose, hiriéndolo. Qué difícil ha de ser cargar con ese peso, pero igual es tan sólo una infortunada tarde de toros, igual y en proximas fechas nos cautiva. Qué incómodo.


Los toros siguen sin emocionar, aunque hubo uno que tumbó al del castoreño dos veces y soportó  varios puyazos arrancándose de largo, buscó pelea. Pero ya con los trapos no logró nada.

Mañana tal vez haya más suerte.

Las promesas que se van cumpliendo, quinto combate en La México



Esta tarde "El Payo" se llevó tres orejas muy merecidas y nada rechifladas, nos mostró que a los toros se les puede encontrar la manera y sacar muy buenas tandas. Arrojo y pericia refinada es lo que este joven mexicano vino a confirmar a la Plaza, otro Promesa que va cumpliendo, como Espínola, José Mauricio o Macías.
Solucionando con clase y destellos de arte El Payo fue tejiendo de menos a más la faena de su primer toro y finalmente le otorgaron las dos orejas pues transmitió muy bien hacia el tendido. Con su segundo fue distinto pues tuvo que ser arrojado y sacarle por fuerza pases de buen corte al burel que a menos se venía. Tras varios varetazos muy cerca de la cornada, El Payo triunfó sobre su segundo obteniendo una tercera oreja.

Armillita Chico, regresó al ruedo de La México, pero no hubo arte ni cosa que se recuerde, aunque sí hacía un poco de aire y su lote no fue bueno, no conquistó ni el aplausó. Sus faenas no fueron ni siquiera de aliño, demasiado parcas, como si sólo se tratara de un trámite vacío. No se crean que menosprecio el oficio del torero pero su desdén e indiferencia me llevan a decirlo. Armillita Chico no cumplió, contrario a lo que hizo Mejía, sólo que al primero no le robaron nada pues dejando a un lado la faena con la espada estuvo aún peor traseras, poco profundas, al segundo, a Mejía le exigieron un toro de regalo, pero bueno así es La México. click aquí por sí se perdieron la bronca de Mejía y el Coso de Insurgentes

Cayetano no me convenció, habrá más tardes, él se une al grupo de españoles que se va sin triunfar de la Plaza. Ojalá en Puebla (porque ya está anunciado en el Relicario) sí me provoque, ya les contaré.

Felicidades a Octavio por sus tres orejas, qué bien que saquen la cara los mexicanos, ya se habían tardado.

viernes

"El Pana", la coyuntura en la Tauromaquia actual...

    Es cierto que El Pana es un ejemplar taurino muy peculiar, un apestado por genial y genuino, por borracho, por jodido, por artista, por loquito, por antiguo, por maletilla, por otras tantas que usted señor lector podrá añadir a la lista.

   Este hombre que al hablar pareciera ser un ente muy aparte de Rodolfo Rodríguez y de El Pana, y al mismo tiempo se considera como su propio moderador en la "lucha" encarnizada entre estos dos seres: el primero un borracho sin remedio, el perdedor que arrastra al genio, el vicioso que destroza el cuerpo; el segundo un artista enjaulado en un cuerpo avenjentado, un maletilla que ha soportado el rechazo incesante de empresarios y toreros envidiosos de su arte, un dotado que "se da su taco" cada que puede; nos hechiza cuando le susurra el duende.

  Y después de vivir en el olvido por mucho tiempo -aunque de vez en vez se le veía por una plaza de segunda (como el Relicario) que le daba "chance" de torear una o dos tardes cada dos o tres años- El Pana (gracias a la labor de convencimiento que el Joven Murrieta realizara con la empresa de la Plaza México) obtiene fecha... 7 de enero de 2007... para y sólo para, despedirse definitivamente, casi como gesto de buena voluntad, como un detalle para el enfermo terminal.

  Sus seguidores estaban pidiéndole a los duendes que le "echaran la mano", que les tapara la boca a todos los que lo malquisieron. Yo me incluyo. Desde niña, la figura de El Pana era como el recuerdo de cosas mágicas de un pasado apagado, de un pasado que no conocía y que llegaba de a poco en sus desplantes toreros que rompían con el canon, en ese rostro medio desencajado pero que parecía. aún de lejos, lleno de ilusiones taurinas. A veces cuando no le iba nada bien escuchaba cómo mi papá y mi abuelito hablaban de él  como quejándose, hablaban de sus vicios, de sus "payasadas", pero al final decían que ojalá para la próxima El Pana sí cumpliera...
 




  Y con los años cumplió, se entregó por completo aquel 7 de enero, qué tarde!... señores: si no lo han visto véanlo en el video de arriba, ese es primer toro, desde el brindis hasta casi el final de la faena estuvo "de los dioses" o de los duendes como dirían los taurinos... Con más de cincuenta años El Pana se colocó en la historia de la tauromaquia mexicana -tal vez mundial- como un punto coyuntural, tras su hazaña la tauromaquia tomó o comenzó a tomar otro rumbo, uno más fiero, uno con más arte, uno con más afición. Porque El Pana conmovió no sólo con su historia sino también con su toreo, paso de leyenda urbana a cuasi héroe nacional, hasta el presidente le llamó por teléfono y lo invitó a los Pinos (La casa presidencial) tradición que se había perdido. Y el tendido lleno de su gente, de aficionados neutrales, de sus detractores, de morbosos, de villamelones, de turistas, le aplaudió, le gritó "torero!" y lo dejó dar siete vueltas, le aventó un bastón que a la fecha se les presta para dar la vuelta al ruedo sólo a los triunfadores...


Con su coleta natural, su arribo en calesa, sus pasos arrastrados para asegurar la huella de su andar, el puro de vainilla, su cara seria, seca, recia, pero con ojos de niño burlón, de loco tras un trincherazo... con eso y su historia arrabalesca, casi imposible de creer pero verdadera completamente, El Pana inspiró a Morante de la Puebla, a José Tomás, a los jóvenes mexicanos, a los no tan jóvenes, a muchos aficionados, a  periodistas, a muchos, a muchos, a volver a la Fiesta con otro ánimo. Nos recordó con sus maneras qué es la emoción en la tauromaquia y cómo resbalar en las fechorías del genio taurino...



martes

Las banderillas... el tercio acrobático




El tercio de banderillas siempre me pareció acrobático, elástico... Las banderillas se pueden colorcar "De Poder a Poder", "Al Cuarteo", "Al Violín", también se ponen "Cortas" -partidas por la mitad-, está el "Par de CAlafia", el "De Pamplona"... Colocarlas ahí apenas tras el morrillo, bien juntas, es toda una acrobacia con un derroche de facultades físicas de las que elasticidad y fuerza son las más importantes. La precisión, la emotividad, el arrojo, la alegría, la gallardía y la técnica harán que cada uno de los pares que pongan los matadores sea irrepetible, memorable para bien o para mal y llevara el reconocimiento de los aficionados que saben que ahora mismo son muy pocos los matadores que se ocupan de este tercio...

En la foto de arriba podemos ver al torero mexicano Jose Luis Angelino,  uno de los toreros jóvenes que sí  pone banderillas...

México ha contado con numerosos banderilleros y afortunadamente la mayoría de ellos, espectaculares siempre. Gaona, Amillita, El Soldado, Procuna, Arruza, Liceaga, Solórzano, Fermín Rivera, "Cañitas", entre otros de la época de oro. Ya más cercanos a nuestros tiempos (los míos) El Pana, Rafael Ortega, Mejía, Espínola, Angelino, los que se me vienen a la mente -claro-.

Las banderillas son palos de madera cilíndricos y adornados con papel china de colores (salvo los propios de la bandera mexicana en su mismo orden), llevan en un extremo un arponcillo que es el que se aferrará a la carne del toro (al morrillo primordialmente), sus dimensiones según los reglamentos mexicanos es de 78 cm, siendo el arponcillo de 14 pero sobresaliendo éste tan solo 6cm.

Antes de la primera configuración de la tauromaquia, las banderillas eran clavadas por los espectadores que aprovechaban la cercanía del toro a sus lugares, sin embargo a finales del siglo XVII los toreros y subalternos comienzan a hacerse cargo de su colocación, adquiriendo así un lugar durante la lidia del toro bravo.

Como suele pasar con todo, este nuevo momento taurino se consolida y evoluciona paulatinamente, pues con el paso del tiempo se va de una banderilla por vez hasta las actuales dos por viaje. Se implementa la polvora en las "de fuego" para señalar con osadía al toro mansurrón que luego fueron sustituidas por las "banderillas negras" que tienen el arponcillo de 12cm -expuestos-, aún anotadas en el reglamento, pero que no son usadas por temor de herir -como antes era- el ego y honor del ganadero que presentaba toros inlidiables, por mansos, abantos, huidizos, cobardes, etc.


Los de las fotos son: en la primera Rodolfo Rodríguez "El Pana" con su "Par de Calafia" del 7 de enero de 2007 y el "Par de Pamplona" de Rodolfo Gaona en la última.









domingo

Pre-crónica de una aficionada que no verá a José Tomás...





Sábado por la noche...

He perdido la esperanza de ir a ver a José Tomás, aún ayer si me hubieran pagado el finiquito de la beca  tal vez, sólo tal vez, me hubiese arriesgado a ir a La México. Pero al dolor (que no al calor) de una cartera vacía y las disculpas acumuladas por aquella institución pues me resigno a perderme el acontecimiento taurino de mayor resonancia del último año.

Sólo espero que El Príncipe de Mevasapagar no muera en breve, albergo la esperanza de trabajar y ahorrar para ir a ver como desmaya los brazos, se arroja a los pitones, se recrea y recrea también a sus seguidores, a ver sus volteretas de muñeco de trapo en el aire, quiero verle el traje tinto en sangre, quiero verle ese toreo absurdo de tan bueno...

Ese monstruo nos está obligando a ir al coso de Insurgentes, a renunciar a nuestra transmisión por cable y de paso, a leer por fuerza los diarios del lunes, los pocos que hablarán del suceso.

Y a pesar de ser un panorama patético, es para mí maravilloso.

Contaré entonces a mi hijo o mis nietos lo frustante que fue y lo maravilloso y emocionante que era esperar la nota en la televisión, buscarla con desesperación en internet esa misma noche y desde muy temprano al otro día. Contaré que era todo un misterio, que tan sólo saber que ese hombre seguía vivo me mantenía ahorrando para verle, que ese españolete llegaba a México y cuando le invitaban a alguna ganadería se vestía de charro y le brindaba  a José Alfredo Jiménez (q.e.p.d.),  en un asunto que se inclinaba más al reconocimiento del otro que a la fantochería burlona de los españoles que a veces se piensan conquistadores de América en pleno siglo XXI.Contaré también que se supo que en el D.F. había una campaña publicitaria de magnitudes que no se veían tan seguido en el asunto taurino mexicano pero que tal vez era menos necesaria en la época de oro del toreo mexicano... y Silverio sí que llenaba la México apenas se corriera el rumor... yo creo que ellos (Silverio, El Soldado, Garza, Procuna, etc.) al venir de estratos sociales tan bajos no hubieran tenido reparo en ser transmitidos en vivo o no tan en vivo... porque sabrían que muchos taurinos, que como yo no tenemos suficiente "parné" (dirían los que sí tienen), no "tendríamos" otra forma de saber de la corrida. Es una lástima que Tomás no vea por los aficionados pobretones... Pero para bien o para mal ha pagado íntegramente toda esa publicidad -50.000 euros distribuidos en edificios y autobuses-.

Algún avisado me comenta que es curioso el cartel, porque se ha repetido: Macías-Tomás... ¿de verdad Macías está tan audaz como para alternar con aquel hombre?... Eso lo sabrá Herrerías que es quien paga, pero no creo y no es porque yo sea anti-Macías o no me caiga bien su toreo pero es que es ciertamente primitivo al lado de Tomás, y algunos dirán, "bueno pero quién sí está a su nivel?", ¡pues nadie! cotestaría yo- porque cada torero tiene su gracia, la de Macías es bien conocida porque encontró una fórmula "temeraria" de convencer, algo así como la tarea que cada año, sin falta ni cambio, pide una maestra. Y tampoco digo que esté mal porque a mí me sigue emocionando, pero tal vez deberían buscar a otro torero mexicano. Sería interesante (por puro morbo) tener a Tomás y al Pana juntos... o si viviera (y NO por morbo sino por afición) a David Silveti y Tomás en la misma arena... sería simplemente espeluznante, fantástico, de ensueño para quien escribe... incluso -no sé- a Rafa Ortega (aunque también tiene formulita), Espínola  (aunque también está joven), o qué tal Humberto Flores que es muy bueno pero nadie le hace mucho caso, vaya hasta Zotoluco tendría más razón de estar en ese cartel que Macías... pero bueno sus "razones" tendrá Herrerías...


Espero que los toros de Xajay, que por cierto tienen nombres de canciones de mi querido José Alfredo,  den un buen juego -pero bueno de verdad- para que se pueda disfrutar de un toreo con peligro pero de grandes alturas artísticas y que tengan trapío -que ya no la edad- si es posible. Una última súplica a los duendes y a las moscas: que no lastimen gravemente a Tomás que me espere vivo en lo que junto valor y dinero para ir a verlo...

Ahhh... el Príncipe de Mevasapagar!

miércoles

El sorteo... ritual azaroso




Acompañada de mi hermana llegamos por ahí de las cuatro de la tarde al "Relicario" (Plaza de toros poblana), subimos a los corredores de los corrales para ver el encierro y nos encontramos con nuestro anfitrión (Dr. A. Vázquez) quien amablemente nos instó a ver los toros y esperar a que todos se pusieran de acuerdo...

Tarde lluviosa de octubre, fría, nosotras dos entre puros hombres, esperando a ver cuándo nos decían que salieramos de allí... pero no pasó nunca. Tras esperar y ver a los toritos de a parejas en sus corrales se soltó una lluvia más tupida y luego llegó el ganadero (que también es el empresario) a decirles que habían acomodado mal los lotes. Él recomendaba que se colocara a cada lote un toro de "su confianza" y otro que no lo era tanto, para que la suerte se repartiera mejor... Sin mucho apuro los apoderados de los toreros lo tomaron en cuenta y se pusieron a rehacer los lotes, la lluvia no cesaba y aunque llevábamos sombrilla no la abrimos porque ninguno de aquellos minotauros se replegaba ante la lloviznita.

Pero no cesó y apretó. Sin más complicación nos fuimos con todos ellos al patio de cuadrillas mientras  los toros nos observaban un poco curiosos, un poco impacientes, un poco molestos de no poder alcanzarnos. No todos son Pajarito y estábamos como a dos metros por encima de su cornamenta.

Ya en el patio de cuadrillas los apoderados, el ganadero-empresario, el juez, algún torero joven, los mozos de espadas, monosabios, torileros, hicieron unos círculos muy redondos o más bien un espiral cuyo centro o inicio era un hermoso sombrero de lana prensada que se ofrecía abierto a recibir los lotes. En un ambiente de murmullos, fueron anotados sobre papel arroz -especial para liar cigarros- y luego convertidos en bolitas muy compactas para que su secreto no se revelara si no hasta después... lo que guardan son los números del par de toros que lidiará cada uno de los matadores...

El patio de cuadrillas se ensordece por tanta adrenalina, es emocionante y  litúrgico...
En un silencio casi mortuorio, el espiral se mueve, se acomoda, se calienta, se enfría, tiembla, brama de ansiedad. Y en el centro: el sombrero, donde la suerte gira vertiginosamente, el corazón que palpita, las voces al únisono o consecutivas: ¡que haya suerte para todos! mientras el espiral entero se persigna, ¡sí que haya suerte!... Sin la oportunidad de ver lo que se toma, el apoderado del primer espada toma una bolita, nadie respira; el segundo espada o alguien de su cuadrilla, finalmente el de menor alternativa... Abren sus papelitos respiran de alivio... y comienzan a dictar al juez los números.

Ya con la suerte echada regresamos todos juntos a corrales. En el camino se decide qué toro va primero de cada lote y entonces la pericia del torilero y sus muchachos cierran el ritual.

Eso de entorilar me parece una reminiscencia clara del minotauro y su laberinto, puertas y corredores entrecruzoados, conectados irremediablemente. Se abren cerrojos, se jalan cuerdas tan anchas como mis muñecas, la fuerza, la concentración, el llamado cuidadoso a los toritos, sin un sólo atisbo de agresión con un engaño hecho de costales y una vara larga larga, se les muestra el  camino.

Durante este ritual que es preludio de la corrida aquellas gentes que viven del toro transpiran cierto respeto y adoración por el animal que habrán de sacrificar, para quienes pagamos por el toro es una experiencia que renueva la afición, que provoca seguir en esto, aunque los toros no hayan dado bueno juego.

El Sorteo inmisericorde ante la muerte se presta a la reflexión sobre el destino que se "elige" cuando se es torero, sobre la complicidad del apoderado, la cuadrilla y el torero, sobre la confianza, sobre la súplica: ¡que haya suerte para todos! que en sí misma se multiplica... que nadie muera, que todos triunfen, que sean de bandera... sobre el azar que engendra al toreo mismo...

lunes

Manolo Mejía o de chilangos y toros...



Ayer por la tarde-noche vimos una corrida de toros y alternaron: Manolo Mejía (mexicano), Jose M. Manzanares (español) y  tomando alternativa "Calita" (criollo-hijo de un mexicano y una sevillana) ... con 6 medios toros 6 de José Delgado, en la Plaza México.

Los bureles aquellos (espero) sean lo peorcito de la temporada "grande" porque de lo contrario ni verlos en la tele será grato. No conozco de ganaderías ni conozco a ganaderos pero los toros de ayer penosamente no debían estar en aquella arena, porque ni lucía el animal ni el señor matador.

Yo creo que el primer toro, sí,  el de la alternativa de Calita "el Criollito",  agonizaba desde antes de la pica, tal vez de no entrar en tan deplorable estado ese toro hubiese sido de cartel, pues si analizamos el toro acudía al engaño, lo buscaba, embestía hasta dónde su dolor y agotamiento le permitían... pero no fue así y el mozuelo lo convirtió en alfiletero con la de descabello... pero en fin la plaza se metió muy poco con él tal vez porque olió su media sangre española...  En su segundo yo no le recuerdo nada...
Debió tomar la alternativa en otra plaza y confirmarla luego en ésta, o ¿no?

Lo de la sangre viene a cuento porque a Jose Mari Manzanares le dieron un par de orejas como si de rabos se tratara aunque la segunda como que la pidieron y luego como que se les olvidó y la rechiflaron. No estuvo mal su toreo sin embargo con esos toros mansurrones y faltos de carácter torilesco un Juli hubiese invertido el coso capitalino vaciando en él todos sus olés... pero en fin qué le vamos a hacer! Es un buen (sólo buen porque es muy joven y no le he visto mucho con toros mexicanos) torero español que se fue tras los cuartos traseros del toro a la hora de matar y aún así, tras semejante resbalón en los lomos, se le dió una oreja. ¿cómo? ¿acaso no lo vieron o será que a la península se vale todo? porque digo a Ochoa no le perdonaron un pinchazo e hizo una mucho mejor faena que la que le vimos a Manzares ayer y para áquel no hubo más que palmas en el tendido... Pero así es la Fiesta y habrá que aguantarse como los machos.


Manolo Mejía toreó muy bien, buenos muletazos en cuanto se podía y en su primero banderillas de maestro serio. Sin embargo en su segundo toro mostró la gallardía propia del que nada teme (no hablo del toro, porque no hubo, hablo del tendido que se iba calentando),  se enfrentó con la técnica de un torero que piensa y conoce del toro, y tras una prolongada lucha con él y el tendido malbaratando la insistencia, Mejía mató con gran maestría a su segundo, qué estocada... simplemente fulminante... limpia... sin la arrogancia de la sangre vomitada... rodando la carne de un astado de pobres facultades... tenía tiempo que no me impactaba tanto una estocada, que la vean los novilleros porque está es para la historia... calló la boca del tendido que como yo quedó estupefacto. Pero no hubo petición de oreja, lo hubo sí de toro de regalo.

Yo no les hubiera regalado nada. No lo merecía aquel gran sector del público que ni aplaude, ni anima ,ni conoce, ni siente. Curiosamente mi entrada pasada habla de la importancia crucial de la estocada a finales y principios del siglo pasado, ahora se ve como han cambiado las cosas...

Ojalá que no se nos olvide pedir toros y los avisados empresarios un día de estos nos disfracen a un perro loco.

sábado

Imagen literaria del final de una "faena"...

  • Es un fragmento de la novela Sangre y Arena... de  Vicente Blasco Ibáñez...

Gallardo sintió la corazonada de sus mejores éxitos. ¡Ahora!... Lió la muleta con un movimiento circular de su mano izquierda, dejándola arrollada en torno del palo, y elevó la diestra a la altura de sus ojos, quedando con la espada inclinada hacia la cerviz de la fiera. La muchedumbre se agitó con movimiento de protesta y escándalo.

-¡No te tires!...- gritaron miles de voces-. ¡No...no! Era demasiado pronto. El toro no estaba bien colocado: iba a arrancarse y a cogerlo. Movíase fuera de todas las reglas del arte. Pero ¿qué le importaban las reglas ni la vida a aquel desesperado?

De pronto se echó con la espada por delante, al mismo tiempo que la fiera caía sobre él. Fue un encontronazo brutal, salvaje. Por un instante, hombre y bestia formaron una sola masa, y así marcharon juntos algunos pasos, sin poder distinguirse quién era vencedor: el hombre con un brazo y parte del cuerpo metido entre los dos cuernos; la bestia bajando la cabeza y pugnando, por atrapa con sus defensas el monigote de oro y colores, que parecía escurrirse.

Por fin se deshizo el grupo, la muleta quedó en el suelo como un harapo, y el lidiador, libre las manos, salió tambaleándose por el impulso del choque, hasta que algunos pasos más allá recobró el equilibrio. Su traje estaba en desorden; la corbata flotaba fuera del chaleco, enganchada y rota por uno de los cuernos.

El toro siguió su carrera con la velocidad del primer impulso. sobre su ancho cuello apenas destacaba la roja empuñadura del estoque, hundido hasta la cruz. De pronto, el animal se detuvo en su carrera, agitándose con doloroso movimiento de cortesía; dobló las patas, inclinó la cabeza hasta tocar la arena con su hocico mugiente, y acabó por acostarse con estremecimientos agónicos...

Pareció que se derrumbaba la plaza, que los ladrillos chocaban unos con otros, que la multitud iba a huir presa de pánico según se ponía de pie, pálida, trémula, gesticulando y braceando. ¡Muerto!...¡Qué estocada! Todos habían creído, durante un segundo, enganchado en los cuernos al matador; todos daban por seguro verle caer ensangrentado sobre la arena; y al contemplarle de pie, aturdido aún por el choque,  pero sonriente, la sorpresa y el asombro aumentaban el entusiasmo.

-¡Qué bruto!-gritaban en los tendidos, no encontrando algo más justo para expresar su admiración-. ¡Qué bárbaro!

Y los sombreros volaban a la arena, y un redoble gigantesco de aplausos, semejante a una lluvia de granizo, corría de tendido en tendido conforme avanzaba el matador por el redondel, siguiendo el contorno de la barrera, hasta llegar frente a la presidencia.

La ovación estalló estruendosa cuando Gallardo, abriendo los brazos saludó al presidente. Todos gritaban, reclamando para el diestros lo honores de la maestría. Debían darle la oreja. Nunca tan justa esta distinción. Estocadas como aquella se veían pocas, y el entusiasmo aún fue mayor cuando un mozo de la plaza le entregó un triángulo obscuro, peludo y sangriento: la punta de una de las orejas de la fiera.


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Publicada en 1908 la cita viene a cuento porque estamos precisamente a cien años de aquellas corridas donde se lidiaba al toro pero lo más importante es la muerte de éste, ya que justo en esos tiempos es cuando Belmonte y Gaona transforman la tauromaquia y entonces es en ese punto donde las "faenas" toman protagonismo aunque la muerte del toro jamás será suplantada porque es con ella con lo que el ritual culmina. Este ritual de sangre y de muerte donde la armonía de aquellos dos cuerpos causan angustia, pánico, ardor, arrebato, hasta melancolía... es como desgarrar el alma exponiéndola ante ese par que casi siempre está en lo suyo.


La oreja se comienza a otorgar a manera de epílogo y paga al torero y su osadía. Sin embargo es hasta los 20's que toreros mexicanos y españoles comienzan a construir el toreo actual a manera de intrincada y angustiosa competencia, pero allá en España... batalla que al romper la Guerra Civil se agudiza y se sale de control siendo la expulsión de los mexicanos la única salida eficiente a semejante problema.

Los toreros españoles temerosos solicitan que ningún mexicano pise el ruedo, así las cosas mientras la Península se convulsiona en una lucha hombre a hombre afuera de la plaza. Los mexicanos regresan a su tierra y consolidan su propia identidad taurina, multifacética, multiétinica, multiplicada  por cada uno de los abuelos y padres de quienes toman muleta y estoque.

Mucho se dice de si ahora se torea mejor que nunca... yo creo que no hay punto de comparación... las orejas hace cien años se daban para que el torero tuviese derecho sobre el cadáver del toro, no por aumentar una cifra y subir en una vanidosa y falsa lista de triunfos...  Y que no por eso ya no se toree... pero digo los motivos han cambiado... mucho y no podríamos decir que antes no era mejor porque se tenía una idea diferente. Hoy se le otorga una oreja a Perera a pesar de la estocada defectuosísima... y qué la gente se va feliz y el otro también pues con ello puede justificar la segunda fecha programada o puede solicitar otra. Y así las cosas...


Que no le vean la cara de villamelón-closetero con eso de "hoy se torea mejor que ayer" pues a poco no el fragmentito de Blasco Ibáñez no emociona igual, no le habría dado usted la oreja?


Esperemos a mañana a ver que traen los toros en La México....








viernes

Reglamento taurino del D.F.

Esta recomendación tiene por objeto que a usted señor villamelón closetero no le vean la cara el próximo domingo y deje de pedir las patas del toro... porque sólo Armillita pudo tomar una (dicen  que por la fuerza) en nuestro país...
     ...bueno aunque tal vez joven lector no sepas que alguna vez se dieron patas en España. Ahhh! y también los testículos del toro, en un claro arrebato de furor taurino-villamelonesco... seguramente.
O quizás nos dirán los aficionados de antaño... "Armillita en Barcelona (cuando aún no era lo que es ahora) cortó las dos orejas, el rabo, las cuatro patas y los testículos de Clavelito" y lo pasearon con semejante itacate de manjares por las calles de la Barcelona de los años treintas justo antes de que explotara la Guerra Civil Española de tan majestuosa que estuvo la faena, no habrá que dudar de aquel monstruo que fue Armilla...

Es cierto cuando se aprende de toros se aprende también de historia y no sólo social, también económica, política y artística... uyyy!! cada secreto que se han guardado los aficionados... ojalá pueda oir muchos y compartirlos todos...

Por si el título no lo enlaza...

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Estatal/DISTRITO%20FEDERAL/Reglamentos/DFREG98.pdf

Lo que nos contaron los duendes... que hacían los niños taurinos...




Algunos llegan tarde a los toros, es decir llegan villamelones a los 20 o 30 años... pero no todos llegamos así al tendido...

Algunos tenemos la suerte de escuchar los olés! desde el vientre de nuestras madres, que aficionadas y panzonas reptan hasta el general de sol... como en el caso mío.
Contaré en breve. Resulta pues que mi Leonor (porque así se llama) estaba ya en el último mes de embarazo cuando comenzó la temporada en Puebla... y justo el día anterior a mi nacimiento mi madre en medio del bullicio, propio del toreo, comenzó con las contracciones sin prestarles mucha atención porque su atención estaba en el ruedo... ella no recuerda a los alternantes pero igual yo me imagino a Rafael Ortega muy jovencito, delgado como lo es ahora, voluptuoso en banderillas pero con una luz de poder en la muleta... Supongo, esa, ya vale como mi primera temporada.


La infancia de un aficionado es singular, entre muletas, capotes y monteras miniatura, espadas de palo, falsos trajes de un amarillo huevo apenas bordados, banderillas (de palo también) que de repente aburren... y entonces uno convence a sus primos de robar las agujas de tejer y jugar bien al toro, aunque después las señoras dueñas de esos niños salgan gritando enojadas por el pequeño par de agujeros que sus hijitos tienen en la espalda... claro en el mejor de los casos porque a eso casi nunca juegan las niñas... esas sólo quieren muñecas gringas, sin chiste para una aficionada que ha visto ya la muerte... y que cuando le toca ser el Toro se tira de a poco al suelo vendiendo cara la muerte como aquel castaño que vió la tarde anterior...

Recuerdos de la infancia taurina... haciendo el paseílllo siempre a la izquierda porque ahí van los viejos colmilludos decía mi abuelito, los de más antigüa alternativa después comprendí...

Se siente uno bien al hablar de toros, tiene razón Caballero... aunque sea un arrebato de rabia porque los toreros no dieron el ancho o los toros eran medrosos... no importa, hablar de toros es divertido sobre todo para el que nada sabe de ellos...
...como yo.

miércoles

De lo que llega con la Temporada...

La Temporada Grande ha comenzado con los mexicanos al frente y los españoles regalando toros como si de confeti se tratara...
¿Será que la afición se está educando o que ya no es sufiente con que lleguen a la plaza con una faena de aliño que ni convence ni emociona o será que ya se tiene vergüenza?

La primera tarde.

Se despide Arruza con todo el peso de la dinastía y todo el apoyo de la familia taurina que aún sigue siendo grande. Buena tarde aunque de haber tenido un toro "a modo" nos hubiese llevado seguramente al delirio taurino.

Ponce es "víctima" del tráfico capitalino o algo parecido, aunque queda la duda: ¿por qué llegar tan justo de tiempo a semejante evento? Digo uno está de acuerdo que a jugarse la vida nadie llegaría tres días antes, en el caso del torero se llega en punto. Señores hay reglas y en nuestro asunto se comienza puntual. Una cosa es partir plaza como el Pana arrastrando la patita o en elefante si se es muy extravagante, pero siempre dos o tres minutos antes de lo acordado. Eso no es completamente justificable. Pero bueno a los duendes nadie los engaña, por lo que entiendo que no bajaran aquel día a poseer al definitivamente querido Enrique Ponce. Señores: ni lo voltearon a ver. Tan mal estuvo que un típico berriche infantil se le trepó a las piernas y al final compró un toro que por verse "atípico" no más no convenció al respetable y fue devuelto en una tormenta de chiflidos.

El reglamento taurino de la Cd. de México dice en su Artículo 77:


Si un astado de regalo es devuelto por las causas contempladas en el presente Reglamento
no habrá sustitución, a menos que el matador que lo regaló decida obsequiar otro.

por lo tanto Ponce tuvo que obsequiar uno más, que afortunadamente sí convenció al público, pero que lamentablemente tampoco le dio una tarde de gloria a dicho matador. Ahora sí, ni cómo justificarlo en el cartel de aniversario... ojalá se tenga prudencia.

Finalmente Fermín Espínola quien sacó la cara, arrimó el cuerpo, saltó gracilmente en banderillas, jugó pleno con el capote, y nos mostró cuán torero puede ser con la pañoza pero sobre todo NO se le vió amedrentado por sus alternantes... Fermín sigue confirmando su torería y ojalá se convierta en figura, por el bien de todos los taurinos...

Resumen:
Arruza: una oreja, palmas y golondrinas en su segundo.
Ponce: una oreja, suspiros, reacomodo en corrales, palmas en su cuarto.
Espínola: dos orejas, oreja. arrastre lento a los dos toros.



La segunda corrida con difíciles pero muy bien presentados, toros de Barralva, lidiados por Fernando Ochoa (que salió al quite por Rafael Ortega que se encuentra lesionado), Miguel Ángel Perera (español) y José Maricio.

El que partió plaza de haber muerto de un espadazo certero habría dado a Ochoa por lo menos una oreja. No fue así y Fernando se fue en ceros.

José Mauricio un muchacho que salió a morirse con la sonrisa en la cara, disfrutó de su toreo y eso se reflejó en el tendido. Su primer toro fue bravo y peligroso, de esos toros que casi nunca vemos, pero también era un toro entregado, que humilló hasta donde lo hacen los toros bravos, codicioso pero con clase. José Mauricio se recreo y nos emocionó. Su segundo no pudo ser como su primero, los toros no tienen palabra de honor y, aunque también de Barralva, sucedió como con los restantes del encierro: nada.

Perera no tuvo suerte. Sufrimos tres sustos (uno en cada toro), dolorosos golpes de pitón y caídas que retumbaron en la arena. Su último toro fue de regalo pues los anteriores no lo llevaron al triunfo. Entregadísimo el español arrimó el bulto (cuerpo) para poder llegar al tendido.


Resumen:


Ochoa: Palmas y suspiros.
Perera: Suspiros, Suspiros y oreja en el de regalo.
Mauricio: Oreja y suspiros.



Esperemos que la temporada traiga  toros y toreros entregados aunque ninguno tenga trapío... aunque... ¿cómo saber? los toros son todo un enigma, cómo acertar al embarcarlos... cómo hacer trampa en el sorteo... cómo conseguir el susurro de los duendes... cómo transmitir en el tendido...