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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Regidores de la ciudad de Puebla quieren prohibir las corridas de toros

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¿Por qué se le llama progreso a la pérdida de identidad? ¿Hacia dónde nos lleva el progreso? ¿Por qué me haría mejor ciudadana dejar de ir a las corridas de toros? ¿Por qué debo renunciar a una expresión cultural que me heredaron mis padres? ¿Por qué debo despreciar los recuerdos más preciados de mi infancia? ¿De verdad no comprenden que también somos ciudadanos con valores e identidad propia? ¿Hacia dónde lleva el progreso de los que pierden su identidad? ¿De verdad ser iguales es mejor? ¿Por qué seguimos negando la multiculturalidad de nuestro país? ¿Por qué resolver a favor de las mayorías intolerantes y dejar de lado problemas como la pobreza o la inseguridad? 

Hace unos días los regidores del municipio de Puebla lanzaron dos propuestas: disminuir el número de horas de la Ley Seca (de 48 a 24hrs) y prohibir las corridas de toros. Inmediatamente hice comentarios en twitter al respecto, pues en Puebla ya no hay permisos para utilizar la plaza de toros y aún así se afanan en reprimir…

Una editorial para Las Taurinas

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La afición por los toros es hoy, cada vez más complicado, por un lado la Fiesta brava anda de capa caída y eso impide que se fortalezca la afluencia a nuestras plazas; por otro, los antitaurinos van ‘ganando adeptos’ que se suman a las protestas con pancartas que transpiran odio desmedido y mal infundado. Sin embargo la lucha por mantener viva esta expresión cultural se encuentra en el seno familiar de cada aficionado… Mi abuelito Juan, por ejemplo, nos invitaba al toro, íbamos todos juntos a la plaza (que hoy amenazan con desaparecer) un día antes de la corrida para ver el encierro, luego si le gustaban los bichos, comprábamos los boletos. Toda la familia Guevara iba a los toros en año nuevo, lo hacíamos también en otras fechas pero cada quien por su lado. Esos fines de año eran maravillosos: todos convivíamos, platicábamos y disfrutábamos. Recuerdo que mi abue señalaba alguno que otro pase, y si conocía al espada hacía mención de alguna buena actuación y claro, el nombre del toro.