lunes

Angelino se suma a los jóvenes mexicanos que dan la cara...


José Luis Angelino es de esos jóvenes toreros que tuvieron una gran racha y luego, simplemente, se fueron quedando atrás. Hace dos temporadas que no "tocaba pelo" (o sea triunfaba con orejas por lo menos) en La México. Hoy con la cara desecajada y apaleada por su primer toro que le propinó algunos golpes bien repartidos (pecho, mano y mandíbula), Angelino llegó a su segundo además con el desencanto de quien se está jugando la oportunidad de alcanzar el lugar que alguna vez ocupó dentro de esta profesión tan dura, en la que el jugarse la vida está incluído irremediablemente. La muerte y la gloria. Angelino se arrimó mucho en su segundo con la boca seca, con la cara seria, llena de preocupación por lo que  respecta al tendido, que no tanto al toro que trae los cuernos. El primer tercio con buen capote, el de banderillas no se quedó atrás, incluso puso un cuarto par al fallar el segundo, muy espectaculares todos. En el último se le vió más tranquilo pero igual de necio porque llegó a convencer al Respetable de que es TORERO. La faena fue creciendo y entre el péndulo, ya tradicional para cuando quiere uno encender la mecha de los aplausos, los muletazos se fueron tejiendo uno a uno, dándole tiempo al toro de respirar y al torero de decifrar al toro. La gente ya metida en el asunto dejó de presionar a Angelino.
La suerte suprema tenía que ser, el muchacho tlaxcalteca con la cara destruida por lo aplastante que resulta ser torero en mala racha, se dejó ir -con toda la fe en sí mismo que le queda, porque al final es lo ùnico que uno tiene de verdad- sobre el hermoso morrillo buscando la cruz. La estocada apenas un tantito perpendicular entró entera, dió un poco de lucha el torito pero se dejó caer. Yo cuando Angelino se volcaba cerré los ojos, no quería que fallara. El tendido se llenó de pañuelos y le dieron una oreja. Felicidades chamaco que vengan muchas más acompañadas de su rabo.

Guillermo Capetillo, bueno!, como primer espada y con tal apellido demostró que es de esos toreros que sin el "toro a modo" no están dispuestos más que a trapazos sin sentido en una faena seudo de aliño, y una bola de pinchazos y descabellos que rayan en el segundo o el vergonzoso tercer aviso. Qué le vamos a hacer. Se fue bajo un lluvia de improperios y abucheos bien merecidos por la indiferencia que mostró. Estoy muy consciente de que los toros no salen buenos pero la arrogancia y desdén no se justifican más que con mediocridad. Por lo menos no fue a molestarlo Jorge Murrieta con la pregunta "al aire-en vivo" de si es que regalaría un toro ante tan mala actuación o tanto merequetengue en el tendido. ¿Por qué sí a Mejía, será que no les cae bien por ser morenito o por no tener pedigree? mmm...

El español, otro que no cumple.

A las "malas  tardes españolas en México" se suma la de Daniel Luque que tomó la alternativa, insisto: si no están preparados, si no confían en su arte mejor quédense a practicar en la comodidad y seguridad de su patria, no tiene caso venir a la Plaza más importante de México -vean que no escribí de Latinoamérica- a exhibirse.
Daniel Luque comenzó mal, no más no pudo encontrarle el "modo" al primer toro, pero su segundo sí que fue un desperdicio. Ese toro era de oreja segura, con todos sus defectos volvía al engaño, con la cabeza a media altura pero volvía. Luque mientras sus peones ponían las banderillas  palideció, se tambaleaba como una muñeca rusa, bebió un poco de Coca-Cola y saltó al ruedo como si nada -mmm...- qué raro pero bueno los toreros siempre se recuperan pronto. Pasó una tanda y media de una mala combinación de pases de no muy buena factura y entre la tronera y las tablas VOMITÓ, sí señores, este españolito  vomitó la arena del Coso de Insurgentes... Tras ello, otra vez como si nada volvió al toro, para este momento el respetable ya se estaba encariñando con la "nena" que tras mostrar debilidad se enfrentaba a la bestia. Estaban siendo timados por un actor... qué miedo. Pero al final triunfó la verdad y el fulano este, pinchó varias veces. El príncipe se convirtió en sapo. Si hubiera metido media espada seguro le dan las orejas. Realmente los había convencido. Pero qué bueno que pinchó, se necesita más que voluntad para ser figura o salir a hombros, por lo menos añadir buenas maneras, un poquillo de arte y claro VERDAD.

Y ya eso fue la corrida de este domingo en la Plaza México.
Felicidades Angelino te has sumado al grupo que liderea Spínola y al que entraron José Mauricio, Macías y el Payo.

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