lunes

LA INDIGNACIÓN y otras obviedades... Repite Morenito de no sé ni me importa dónde!


Qué rechifla se llevó el fulano, porque ha perdido su calidad de honradez, vergüenza y aguante, ese tal Morenito de no me importa dónde... y ojalá se la vuelva a llevar porque va a REPETIR en La México en la próxima fecha. "Oiga joven" pero quién se cree usted que somos? una bola de aficionados villamelonescos?, ¡vaya! y hasta los villamelones se han dado cuenta -porque soy una- de que usted no tiene cara para REPETIR que sí para haber REGALADO un toro -como ya lo han hecho TOREROS- para sacar la cara cuando las cosas no le han ido bien, ¡ahora sí! que repite un "chamaco" (con sentido plenamente despectivo, lo digo por aquellos lectores no mexicanos) y no cualquier TORERO de los que SÍ han TRIUNFADO en la MALBARATADA  Plaza México...


Caray! es que es un insulto para los triunfadores -sean mexicanos o españoles- y cualquier MALETILLA que tiene que ir de rodillas no al Tepeyac sino a la oficina, coche, casa, cueva de Herrerías quien sin más le da oportunidad a quien no la merece! por qué no a otro de la infinita lista de espera, por qué no a cualquiera que a LEY se ha ganado la SIGUIENTE TARDE y que seguro llegará con ánimos de triunfar o morir por no dar paso atrás ante el toro o TORO-PERRO como es que ahora salen de los toriles a la México.

Y pasando a los toriles. Algunos toros salieron "bonitos" pero el último sí era broma. Tal vez pasa lo siguiente. Que no es culpa del juez sino de los toriles, es que fíjese usted amable lector, que resultan estar embrujados. Sí porque es raro que un Juez con su asistente o auxiliar que a su vez cuenta con la bendición e instrucción de la Comisión Taurina (SUPONIENDO que existe) que a su vez está respaldada por matadores -picadores, banderilleros y demás- en "retiro", ganaderos y anexas, además de los Veterinarios de "cajón" con los que se  da fe de que el ENCIERRO es de TOROS BRAVOS de entre 5 y 6 años (o bueno 4), de CUERNOS ÍNTEGROS -porque se llaman cuernos, dicen los que saben y no astas o pitones como dirían los entendidos- PESO AL LLEGAR de entre 450 y 550 kilos (esto es lo que para mí debe pesar un toro mexicano bravo), de FINO TRAPÍO (dícese del glamour tauranesco)... etc,etc... El Juez de Plaza no se de cuenta de los perros seudo-engordados que de repente parten plaza y bueno pues resultan rechiflados en el mejor de los casos porque de lo contrario son pasados por alto.

A veces caigo en la cuenta de que mi imaginario taurino excede la realidad y en verdad un toro bravo luce como el último de esta tarde.

Pero bueno, le decía a usted que los toros son revisados por el Juez y luego "sorteados" entre los de luces -quien sabe si todos vayan a ser toreros- para entorilarlos. Allí, en la oscuridad de su chiquero, los toros se transforman, pierden peso, trapío, se afeitan rápidamente los pitones, vaya hasta se rasuran el testuz, se rompen o lesionan las extremidades, bueno hasta pierden visión. !Qué con estos toros!. Bárbaros... Están boicoteando la Fiesta... Tantito ellos y tantito el empresario, ya nos jodimos, porque si no va a repetir cartel algún triunfador, por lo menos que salgan toros y no perros.

Por cierto El Capea, estuvo muy bien en su primero pero con problemas con la espada; su segundo mansurrón pero se le arrimó mucho el jovenzuelo, mató bien y recibió la oreja; resultado de sumar la faena del primero y la estocada del segundo y digamos que a la Plaza le salió lo malinchista y aplaudieron de más, se dió cuenta el tendido porque luego ya en la vuelta al ruedo le rechiflaron la orejita, aunque ¡claro!, el Capea no la iba a soltar y ni la historia la podrá ya borrar. Ja, ja, ja...

Mi estimado Humberto, uno de esos que sí se aventuraron a ser espontáneos de La México, sufrió un percance en la suerte suprema, sumando a sus heridas toreras un puntazo de dos trayectorias que no "partió pelo" o sea no rompió la piel. Él no tuvo suerte en su lote, lidió toros difíciles y peligrosos por mansos, nada claros, y tras el susto no hay premio que anotar.

Guillermo Martínez es como Jerónimo, con buenas maneras pero intermitentes siempre. Además de que lo de la espada no se la da o por lo menos este domingo sólo encontró hueso. Peor estuvo con la de descabello, en su primero escuchó dos avisos tras ocho intentos FALLIDOS y en su segundo escuchó un aviso tras otros tantos descabellos frustrados. Lástima, las chispas no siempre hacen fuego.

Y bueno de quien tomó la alternativa ya hablé en las primeras líneas. Estoy indignada, y ya con seriedad esas son mariconadas -sin ánimos de ofender al arcoíris, porque yo tengo muchos amigos allí- Herrerías y sus dineros porque ¿cómo se explica uno eso? -al menos en este país y en la Fiesta- ahora resulta que Ponce para poder aparecer en el cartel de Aniversario sí tuvo la vergüenza suficiente para regalar un par de toros y mantener cierta honorabilidad en México, y este "despilfarrado" en lugar de regalar un toro nos va a cobrar una segunda corrida, como si fuera un triunfador, cuando ni las gracias teníamos que darle en su confirmación porque tampoco le vimos mucho.

¡Qué caray! Esperemos que Barba y Miguelete tengan suerte y de verdad se haga el sorteo pues se dice por ahí que el fulano este, el tal Morenito de Aranda ajustó sus toros y los de Flores para tener el dizque mejor lote, esto se ve claro al revisar el reglamento en su apartado sobre las ganaderías a lidiar y su lugar en la corrida según su antigüedad. El reglamento taurino de la Cd. de México se encuentra ya en este blog, por aquello de que quieran corroborrar.

Angelino se suma a los jóvenes mexicanos que dan la cara...


José Luis Angelino es de esos jóvenes toreros que tuvieron una gran racha y luego, simplemente, se fueron quedando atrás. Hace dos temporadas que no "tocaba pelo" (o sea triunfaba con orejas por lo menos) en La México. Hoy con la cara desecajada y apaleada por su primer toro que le propinó algunos golpes bien repartidos (pecho, mano y mandíbula), Angelino llegó a su segundo además con el desencanto de quien se está jugando la oportunidad de alcanzar el lugar que alguna vez ocupó dentro de esta profesión tan dura, en la que el jugarse la vida está incluído irremediablemente. La muerte y la gloria. Angelino se arrimó mucho en su segundo con la boca seca, con la cara seria, llena de preocupación por lo que  respecta al tendido, que no tanto al toro que trae los cuernos. El primer tercio con buen capote, el de banderillas no se quedó atrás, incluso puso un cuarto par al fallar el segundo, muy espectaculares todos. En el último se le vió más tranquilo pero igual de necio porque llegó a convencer al Respetable de que es TORERO. La faena fue creciendo y entre el péndulo, ya tradicional para cuando quiere uno encender la mecha de los aplausos, los muletazos se fueron tejiendo uno a uno, dándole tiempo al toro de respirar y al torero de decifrar al toro. La gente ya metida en el asunto dejó de presionar a Angelino.
La suerte suprema tenía que ser, el muchacho tlaxcalteca con la cara destruida por lo aplastante que resulta ser torero en mala racha, se dejó ir -con toda la fe en sí mismo que le queda, porque al final es lo ùnico que uno tiene de verdad- sobre el hermoso morrillo buscando la cruz. La estocada apenas un tantito perpendicular entró entera, dió un poco de lucha el torito pero se dejó caer. Yo cuando Angelino se volcaba cerré los ojos, no quería que fallara. El tendido se llenó de pañuelos y le dieron una oreja. Felicidades chamaco que vengan muchas más acompañadas de su rabo.

Guillermo Capetillo, bueno!, como primer espada y con tal apellido demostró que es de esos toreros que sin el "toro a modo" no están dispuestos más que a trapazos sin sentido en una faena seudo de aliño, y una bola de pinchazos y descabellos que rayan en el segundo o el vergonzoso tercer aviso. Qué le vamos a hacer. Se fue bajo un lluvia de improperios y abucheos bien merecidos por la indiferencia que mostró. Estoy muy consciente de que los toros no salen buenos pero la arrogancia y desdén no se justifican más que con mediocridad. Por lo menos no fue a molestarlo Jorge Murrieta con la pregunta "al aire-en vivo" de si es que regalaría un toro ante tan mala actuación o tanto merequetengue en el tendido. ¿Por qué sí a Mejía, será que no les cae bien por ser morenito o por no tener pedigree? mmm...

El español, otro que no cumple.

A las "malas  tardes españolas en México" se suma la de Daniel Luque que tomó la alternativa, insisto: si no están preparados, si no confían en su arte mejor quédense a practicar en la comodidad y seguridad de su patria, no tiene caso venir a la Plaza más importante de México -vean que no escribí de Latinoamérica- a exhibirse.
Daniel Luque comenzó mal, no más no pudo encontrarle el "modo" al primer toro, pero su segundo sí que fue un desperdicio. Ese toro era de oreja segura, con todos sus defectos volvía al engaño, con la cabeza a media altura pero volvía. Luque mientras sus peones ponían las banderillas  palideció, se tambaleaba como una muñeca rusa, bebió un poco de Coca-Cola y saltó al ruedo como si nada -mmm...- qué raro pero bueno los toreros siempre se recuperan pronto. Pasó una tanda y media de una mala combinación de pases de no muy buena factura y entre la tronera y las tablas VOMITÓ, sí señores, este españolito  vomitó la arena del Coso de Insurgentes... Tras ello, otra vez como si nada volvió al toro, para este momento el respetable ya se estaba encariñando con la "nena" que tras mostrar debilidad se enfrentaba a la bestia. Estaban siendo timados por un actor... qué miedo. Pero al final triunfó la verdad y el fulano este, pinchó varias veces. El príncipe se convirtió en sapo. Si hubiera metido media espada seguro le dan las orejas. Realmente los había convencido. Pero qué bueno que pinchó, se necesita más que voluntad para ser figura o salir a hombros, por lo menos añadir buenas maneras, un poquillo de arte y claro VERDAD.

Y ya eso fue la corrida de este domingo en la Plaza México.
Felicidades Angelino te has sumado al grupo que liderea Spínola y al que entraron José Mauricio, Macías y el Payo.

domingo

La sexta fue de banderilleros y un invitado que salió incómodo



A mí me hacen feliz los toreros que banderillean, tal vez sea por la emoción del enfrentamiento sin "engaño" (o sea sin trapo de por medio), el cuerpo solo, el minotauro y sus doncellas. Vistos desde la tele los toros no son lo mismo pero igual no se puede huir del golpe emocional.

Desde hace ya algún tiempo Rafael Ortega se acerca más y más a la muerte, al menos en cada corrida que he asistido (toreando él, claro) lo he visto ser revolcado, empitonado, ¡vaya! en apuros pues. La sola idea de su muerte me aterra, él es uno de los toreros con los que he crecido, para mí siempre ha sido la alegría y el valor que se desborda sin piedad ni reproches en el ruedo. El pasado domingo lo vi como distraído, como alejado o será que demasiado ensimismado como para quitarse y calcular bien la embestida del toro. No sé.
Yo creo que uno como taurino siempre se preocupa por sus toreros, bueno por los toreros. Pero siempre presta más atención a cada gesticulación, cada movimiento, cada mirada, cada verónica, cada tambaleo, cada paso adelantado, cada cada de SUS toreros. Me pasó también con David Silveti (pero no hablaré de él, es demasiado por el momento). Ahora sólo diré que Rafa Ortega me ha tenido con el corazón en la boca, con el estómago hecho nudos, con el alma asustadísima. Este domingo señores, no fue diferente, qué susto. Y ahora sí se fue en blanco, no logró cuajar nada. Una cicatriz por detrás de la oreja le recodará esta tarde, no hubo orejas para el tlaxcalteca.

El Fandi con sus maneras siempre carismáticas tuvo sus momentos -que a veces me parecen un poco forzados- como lo del sombrero que pidió para poner banderillas ciertamente es una antigua estampa pero no me convenció del todo. Su segundo toro le valió una oreja, admitiré que me quedé dormida -es lo malo de estar en casa, cómoda y solita- y no lo vi.

Estos toreros que sí ponen banderillas partieron plaza junto a Manuel Martínez, hijo de Manolo Martínez -el último de los grandes de la época de oro del toreo en México- pero no fue su tarde. No tengo nada en contra de las dinastías, creo en ellas, pero lo cierto es que (apartándome de la solemnidad de su apellido) Manuel no le pudo sacar nada a sus toros y la gente de la México, tan dura como siempre, se volcó en su contra. Le gritaban "¡Manolito!" burlándose, hiriéndolo. Qué difícil ha de ser cargar con ese peso, pero igual es tan sólo una infortunada tarde de toros, igual y en proximas fechas nos cautiva. Qué incómodo.


Los toros siguen sin emocionar, aunque hubo uno que tumbó al del castoreño dos veces y soportó  varios puyazos arrancándose de largo, buscó pelea. Pero ya con los trapos no logró nada.

Mañana tal vez haya más suerte.

Las promesas que se van cumpliendo, quinto combate en La México



Esta tarde "El Payo" se llevó tres orejas muy merecidas y nada rechifladas, nos mostró que a los toros se les puede encontrar la manera y sacar muy buenas tandas. Arrojo y pericia refinada es lo que este joven mexicano vino a confirmar a la Plaza, otro Promesa que va cumpliendo, como Espínola, José Mauricio o Macías.
Solucionando con clase y destellos de arte El Payo fue tejiendo de menos a más la faena de su primer toro y finalmente le otorgaron las dos orejas pues transmitió muy bien hacia el tendido. Con su segundo fue distinto pues tuvo que ser arrojado y sacarle por fuerza pases de buen corte al burel que a menos se venía. Tras varios varetazos muy cerca de la cornada, El Payo triunfó sobre su segundo obteniendo una tercera oreja.

Armillita Chico, regresó al ruedo de La México, pero no hubo arte ni cosa que se recuerde, aunque sí hacía un poco de aire y su lote no fue bueno, no conquistó ni el aplausó. Sus faenas no fueron ni siquiera de aliño, demasiado parcas, como si sólo se tratara de un trámite vacío. No se crean que menosprecio el oficio del torero pero su desdén e indiferencia me llevan a decirlo. Armillita Chico no cumplió, contrario a lo que hizo Mejía, sólo que al primero no le robaron nada pues dejando a un lado la faena con la espada estuvo aún peor traseras, poco profundas, al segundo, a Mejía le exigieron un toro de regalo, pero bueno así es La México. click aquí por sí se perdieron la bronca de Mejía y el Coso de Insurgentes

Cayetano no me convenció, habrá más tardes, él se une al grupo de españoles que se va sin triunfar de la Plaza. Ojalá en Puebla (porque ya está anunciado en el Relicario) sí me provoque, ya les contaré.

Felicidades a Octavio por sus tres orejas, qué bien que saquen la cara los mexicanos, ya se habían tardado.

viernes

"El Pana", la coyuntura en la Tauromaquia actual...

    Es cierto que El Pana es un ejemplar taurino muy peculiar, un apestado por genial y genuino, por borracho, por jodido, por artista, por loquito, por antiguo, por maletilla, por otras tantas que usted señor lector podrá añadir a la lista.

   Este hombre que al hablar pareciera ser un ente muy aparte de Rodolfo Rodríguez y de El Pana, y al mismo tiempo se considera como su propio moderador en la "lucha" encarnizada entre estos dos seres: el primero un borracho sin remedio, el perdedor que arrastra al genio, el vicioso que destroza el cuerpo; el segundo un artista enjaulado en un cuerpo avenjentado, un maletilla que ha soportado el rechazo incesante de empresarios y toreros envidiosos de su arte, un dotado que "se da su taco" cada que puede; nos hechiza cuando le susurra el duende.

  Y después de vivir en el olvido por mucho tiempo -aunque de vez en vez se le veía por una plaza de segunda (como el Relicario) que le daba "chance" de torear una o dos tardes cada dos o tres años- El Pana (gracias a la labor de convencimiento que el Joven Murrieta realizara con la empresa de la Plaza México) obtiene fecha... 7 de enero de 2007... para y sólo para, despedirse definitivamente, casi como gesto de buena voluntad, como un detalle para el enfermo terminal.

  Sus seguidores estaban pidiéndole a los duendes que le "echaran la mano", que les tapara la boca a todos los que lo malquisieron. Yo me incluyo. Desde niña, la figura de El Pana era como el recuerdo de cosas mágicas de un pasado apagado, de un pasado que no conocía y que llegaba de a poco en sus desplantes toreros que rompían con el canon, en ese rostro medio desencajado pero que parecía. aún de lejos, lleno de ilusiones taurinas. A veces cuando no le iba nada bien escuchaba cómo mi papá y mi abuelito hablaban de él  como quejándose, hablaban de sus vicios, de sus "payasadas", pero al final decían que ojalá para la próxima El Pana sí cumpliera...
 




  Y con los años cumplió, se entregó por completo aquel 7 de enero, qué tarde!... señores: si no lo han visto véanlo en el video de arriba, ese es primer toro, desde el brindis hasta casi el final de la faena estuvo "de los dioses" o de los duendes como dirían los taurinos... Con más de cincuenta años El Pana se colocó en la historia de la tauromaquia mexicana -tal vez mundial- como un punto coyuntural, tras su hazaña la tauromaquia tomó o comenzó a tomar otro rumbo, uno más fiero, uno con más arte, uno con más afición. Porque El Pana conmovió no sólo con su historia sino también con su toreo, paso de leyenda urbana a cuasi héroe nacional, hasta el presidente le llamó por teléfono y lo invitó a los Pinos (La casa presidencial) tradición que se había perdido. Y el tendido lleno de su gente, de aficionados neutrales, de sus detractores, de morbosos, de villamelones, de turistas, le aplaudió, le gritó "torero!" y lo dejó dar siete vueltas, le aventó un bastón que a la fecha se les presta para dar la vuelta al ruedo sólo a los triunfadores...


Con su coleta natural, su arribo en calesa, sus pasos arrastrados para asegurar la huella de su andar, el puro de vainilla, su cara seria, seca, recia, pero con ojos de niño burlón, de loco tras un trincherazo... con eso y su historia arrabalesca, casi imposible de creer pero verdadera completamente, El Pana inspiró a Morante de la Puebla, a José Tomás, a los jóvenes mexicanos, a los no tan jóvenes, a muchos aficionados, a  periodistas, a muchos, a muchos, a volver a la Fiesta con otro ánimo. Nos recordó con sus maneras qué es la emoción en la tauromaquia y cómo resbalar en las fechorías del genio taurino...



martes

Las banderillas... el tercio acrobático




El tercio de banderillas siempre me pareció acrobático, elástico... Las banderillas se pueden colorcar "De Poder a Poder", "Al Cuarteo", "Al Violín", también se ponen "Cortas" -partidas por la mitad-, está el "Par de CAlafia", el "De Pamplona"... Colocarlas ahí apenas tras el morrillo, bien juntas, es toda una acrobacia con un derroche de facultades físicas de las que elasticidad y fuerza son las más importantes. La precisión, la emotividad, el arrojo, la alegría, la gallardía y la técnica harán que cada uno de los pares que pongan los matadores sea irrepetible, memorable para bien o para mal y llevara el reconocimiento de los aficionados que saben que ahora mismo son muy pocos los matadores que se ocupan de este tercio...

En la foto de arriba podemos ver al torero mexicano Jose Luis Angelino,  uno de los toreros jóvenes que sí  pone banderillas...

México ha contado con numerosos banderilleros y afortunadamente la mayoría de ellos, espectaculares siempre. Gaona, Amillita, El Soldado, Procuna, Arruza, Liceaga, Solórzano, Fermín Rivera, "Cañitas", entre otros de la época de oro. Ya más cercanos a nuestros tiempos (los míos) El Pana, Rafael Ortega, Mejía, Espínola, Angelino, los que se me vienen a la mente -claro-.

Las banderillas son palos de madera cilíndricos y adornados con papel china de colores (salvo los propios de la bandera mexicana en su mismo orden), llevan en un extremo un arponcillo que es el que se aferrará a la carne del toro (al morrillo primordialmente), sus dimensiones según los reglamentos mexicanos es de 78 cm, siendo el arponcillo de 14 pero sobresaliendo éste tan solo 6cm.

Antes de la primera configuración de la tauromaquia, las banderillas eran clavadas por los espectadores que aprovechaban la cercanía del toro a sus lugares, sin embargo a finales del siglo XVII los toreros y subalternos comienzan a hacerse cargo de su colocación, adquiriendo así un lugar durante la lidia del toro bravo.

Como suele pasar con todo, este nuevo momento taurino se consolida y evoluciona paulatinamente, pues con el paso del tiempo se va de una banderilla por vez hasta las actuales dos por viaje. Se implementa la polvora en las "de fuego" para señalar con osadía al toro mansurrón que luego fueron sustituidas por las "banderillas negras" que tienen el arponcillo de 12cm -expuestos-, aún anotadas en el reglamento, pero que no son usadas por temor de herir -como antes era- el ego y honor del ganadero que presentaba toros inlidiables, por mansos, abantos, huidizos, cobardes, etc.


Los de las fotos son: en la primera Rodolfo Rodríguez "El Pana" con su "Par de Calafia" del 7 de enero de 2007 y el "Par de Pamplona" de Rodolfo Gaona en la última.