Poesía barroca y toros

Hoy desperté temprano, mi corazón se siente tranquilo y creo que también le ha venido bien sentirse amado de nuevo. Tomé una primera clase virtual de baile con un "barcelonés" que habla español y me divertí mucho. Me preparé un breve desayuno y luego, bueno pues me he descubierto ya en la oficina, lista para trabajar. Recordé gracias a Twitter que hoy es natalicio de Francisco de Quevedo, el gran poeta español del Siglo de Oro... ese momento del Renacimiento en el que las letras y la cultura españolas brillaron tanto. Ese mismo momento lo comparte Quevedo con otros grandes como Sor Juana y Góngora, por ejemplo. Pero pasaré a lo que vengo. Traigo a cuento tres poemas de Quevedo que contienen imágenes taurinas (no exactamente tauromáquicas), sin embargo es posible sentir en esos versos la naturaleza de nuestro toro bravo.
Sin más, los dejo con ellos, hoy que Quevedo cumpliría unos 438 años.

Con la comparación de dos toros celosos, pide a Lisi no se admire del sentimiento de sus celos
Obra de José Ato


¿Ves con el polvo de la lid sangrienta
crecer el suelo y acortarse el día,
de aquellos toros, que el amor violenta?
en la celosa y dura valentía



¿No ves la sangre, que el manchado alienta?
¿El humo que de la ancha frente envía
en que el amante corazón ostenta?
el toro negro, y la tenaz porfía



¿Pues si la ves, ¡oh Lisi!, por qué admiras
que, cuando amor enjuga mis entrañas
¿Son los toros capaces de sus sañas,
y mis venas, volcán reviente en iras? y no permites, cuando a Bato miras,
que yo ensordezca en llanto las montañas?





Culpa a Flor injusta en el premio de su favor con el ejemplo de una vaca pretendida en el soto: es imitación de Virgilio en las Geórgicas
Obra de José Ato


Ves gemir sus afrentas al vencido toro, y que tiene, ausente y afrentado, menos pacido el soto que escarbado, y de sus celos todo el mundo herido?


¿Vesle ensayar venganzas con bramido, y en el viento gastar ímpetu armado? ¿Ves que sabe sentir ser desdeñado, y que su vaca tenga otro marido?

Pues considera, Flor, la pena mía, cuando por Coridón, pastor ausente, desprecias en mi amor mi compañía. Ofreciose la vaca al más valiente, y con razón premió la valentía: tú me desprecias, Flor, injustamente.




Muestra lo que es una mujer despreciada
Obra de José Ato


Disparado esmeril, toro herido; fuego que libremente se ha soltado, osa que los hijuelos le han robado, rayo de pardas nubes escupido;

serpiente o áspid con el pie oprimido, león que las prisiones ha quebrado, caballo volador desenfrenado, águila que le tocan a su nido;

espada que la rige loca mano, pedernal sacudido del acero, pólvora ha quien llegó encendida mecha; villano rico con poder tirano, víbora, cocodrilo, caimán fiero es la mujer si el hombre la desecha.

Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sonetos-de-quevedo--0/html/ffd3e310-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html

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