martes

ANDÉMONOS CLARO!!...

El domingo 31 la corrida fue más honesta -ya todos sabemos que los toros no son toros sino perros musculosos en el mejor de los casos- pero con los toreros tuvimos Fiesta.

A Macías nos lo están vendiendo, o tratan de, como la supuesta "figura" mexicana que puede alternar mano a mano con los grandes. Y yo estimo que no está en igualdad de condiciones. Ya he dicho antes que La México ha llegado a pecar tanto de malinchista como de chovinista, pero bueno. Este domingo El Juli demostró que para Macías eso de ser figura aún está por verse. 

Para mí Macías encontró una fórmula para acarrear aplausos: "tremendismo - amarillista" + sonrisa ante la muerte + cara de dolor o angustia a la hora de vaciar la suerte suprema + el gallo de pelea... Esta tarde Julián dejó claro que el reposo, la circunspección y las buenas maneras están estrechamente ligadas a la figura torera. Tal vez ha perdido popularidad, Julián ha dejado de ser un niño sonriente que cautivaba por su edad y su gran técnica y por ese amplio repertorio que aún lo caracteriza. Es cierto Julián reclamó la sangre azul de los Domeq como parte del botín de ser un personaje histórico, pero no por eso ha dejado de tener vergüenza torera. Hoy sacó la cara no sólo por su patria sino por el México que está perdiendo el rumbo ante llamaradas de petate y que tantos toros le dejó matar cuando chiquillo además de enseñarle con el mejor maestro: nuestro fenómeno Calesero. Y es que a pesar de haber escogido pésimos toros, El Juli cumplió al templar a esos perros gordos, volvió a matar de manera contundente pero sobre todo dejó bien claro que no se necesita ser amarillista para meter al público en la faena. 

Macías por el contrario sintió el puyazo de las 2 primeras orejas de Julián, y se desvivió, mató bien a su primero; en su segundo le vendió a La México chovinista un repertorio de trapazos que no llegaron casi nunca a ser muletazos, pues curiosamente el toro no terminaba de pasar cuando el muchacho ya estaba a la mitad de otro y otro y otro y otro pase. Señores esos son trapazos para villamelones, a mí no engaña. Y no es que piense que los españoles son mejores, pero es que nos quieren vender a un jovenzuelo como Figura cuando sólo es una llamarada de petate. 

Pero bueno.

La sorpresa fue Mario Aguilar, ¡qué soltura! sobre todo en su segundo, un torero hondo, resuelto a templar, a llevarnos aletargados tras su muleta suave. Es un chamaco y como todos los que empiezan es demasiado transparente, ojalá los buitres de la gloria no le coman el cerebro o el corazón. Yo por lo menos veo en él la sinceridad del verdadero artista, desbordado en su arte, ansioso por triunfar pero con la calma del genio que nada tiene que esconder, que nada le reprocha a lo poco o mucho que tiene para recrearse. 

A Mario le deseo suerte con la gente que le rodee, el arte ya lo tiene. 

A Macías que no ande de sensacionalista, que no porque los aduladores le digan mil veces que es figura, se lo crea, para serlo hay que tener verdad y ultimamente yo no la he visto. 

De Julián diré que cuando más chica todas mis amigas hablaban de él como si fuera el príncipe azul, ahora que ya sus hijos tendrán linaje real, pues nadie dice nada... yo creo que me convence más así, ajado por los años, resuelto a seguir siendo quien es a pesar de tenerlo todo, a poner en su lugar a los novatos que ya no saben qué hacer con la supuesta fama, a apadrinar a verdaderas promesas como Mario. 


Y ya de último la Plaza estaba más poblada y no creo que fuese sólo por Macías.

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