domingo

Pre-crónica de una aficionada que no verá a José Tomás...





Sábado por la noche...

He perdido la esperanza de ir a ver a José Tomás, aún ayer si me hubieran pagado el finiquito de la beca  tal vez, sólo tal vez, me hubiese arriesgado a ir a La México. Pero al dolor (que no al calor) de una cartera vacía y las disculpas acumuladas por aquella institución pues me resigno a perderme el acontecimiento taurino de mayor resonancia del último año.

Sólo espero que El Príncipe de Mevasapagar no muera en breve, albergo la esperanza de trabajar y ahorrar para ir a ver como desmaya los brazos, se arroja a los pitones, se recrea y recrea también a sus seguidores, a ver sus volteretas de muñeco de trapo en el aire, quiero verle el traje tinto en sangre, quiero verle ese toreo absurdo de tan bueno...

Ese monstruo nos está obligando a ir al coso de Insurgentes, a renunciar a nuestra transmisión por cable y de paso, a leer por fuerza los diarios del lunes, los pocos que hablarán del suceso.

Y a pesar de ser un panorama patético, es para mí maravilloso.

Contaré entonces a mi hijo o mis nietos lo frustante que fue y lo maravilloso y emocionante que era esperar la nota en la televisión, buscarla con desesperación en internet esa misma noche y desde muy temprano al otro día. Contaré que era todo un misterio, que tan sólo saber que ese hombre seguía vivo me mantenía ahorrando para verle, que ese españolete llegaba a México y cuando le invitaban a alguna ganadería se vestía de charro y le brindaba  a José Alfredo Jiménez (q.e.p.d.),  en un asunto que se inclinaba más al reconocimiento del otro que a la fantochería burlona de los españoles que a veces se piensan conquistadores de América en pleno siglo XXI.Contaré también que se supo que en el D.F. había una campaña publicitaria de magnitudes que no se veían tan seguido en el asunto taurino mexicano pero que tal vez era menos necesaria en la época de oro del toreo mexicano... y Silverio sí que llenaba la México apenas se corriera el rumor... yo creo que ellos (Silverio, El Soldado, Garza, Procuna, etc.) al venir de estratos sociales tan bajos no hubieran tenido reparo en ser transmitidos en vivo o no tan en vivo... porque sabrían que muchos taurinos, que como yo no tenemos suficiente "parné" (dirían los que sí tienen), no "tendríamos" otra forma de saber de la corrida. Es una lástima que Tomás no vea por los aficionados pobretones... Pero para bien o para mal ha pagado íntegramente toda esa publicidad -50.000 euros distribuidos en edificios y autobuses-.

Algún avisado me comenta que es curioso el cartel, porque se ha repetido: Macías-Tomás... ¿de verdad Macías está tan audaz como para alternar con aquel hombre?... Eso lo sabrá Herrerías que es quien paga, pero no creo y no es porque yo sea anti-Macías o no me caiga bien su toreo pero es que es ciertamente primitivo al lado de Tomás, y algunos dirán, "bueno pero quién sí está a su nivel?", ¡pues nadie! cotestaría yo- porque cada torero tiene su gracia, la de Macías es bien conocida porque encontró una fórmula "temeraria" de convencer, algo así como la tarea que cada año, sin falta ni cambio, pide una maestra. Y tampoco digo que esté mal porque a mí me sigue emocionando, pero tal vez deberían buscar a otro torero mexicano. Sería interesante (por puro morbo) tener a Tomás y al Pana juntos... o si viviera (y NO por morbo sino por afición) a David Silveti y Tomás en la misma arena... sería simplemente espeluznante, fantástico, de ensueño para quien escribe... incluso -no sé- a Rafa Ortega (aunque también tiene formulita), Espínola  (aunque también está joven), o qué tal Humberto Flores que es muy bueno pero nadie le hace mucho caso, vaya hasta Zotoluco tendría más razón de estar en ese cartel que Macías... pero bueno sus "razones" tendrá Herrerías...


Espero que los toros de Xajay, que por cierto tienen nombres de canciones de mi querido José Alfredo,  den un buen juego -pero bueno de verdad- para que se pueda disfrutar de un toreo con peligro pero de grandes alturas artísticas y que tengan trapío -que ya no la edad- si es posible. Una última súplica a los duendes y a las moscas: que no lastimen gravemente a Tomás que me espere vivo en lo que junto valor y dinero para ir a verlo...

Ahhh... el Príncipe de Mevasapagar!

miércoles

El sorteo... ritual azaroso




Acompañada de mi hermana llegamos por ahí de las cuatro de la tarde al "Relicario" (Plaza de toros poblana), subimos a los corredores de los corrales para ver el encierro y nos encontramos con nuestro anfitrión (Dr. A. Vázquez) quien amablemente nos instó a ver los toros y esperar a que todos se pusieran de acuerdo...

Tarde lluviosa de octubre, fría, nosotras dos entre puros hombres, esperando a ver cuándo nos decían que salieramos de allí... pero no pasó nunca. Tras esperar y ver a los toritos de a parejas en sus corrales se soltó una lluvia más tupida y luego llegó el ganadero (que también es el empresario) a decirles que habían acomodado mal los lotes. Él recomendaba que se colocara a cada lote un toro de "su confianza" y otro que no lo era tanto, para que la suerte se repartiera mejor... Sin mucho apuro los apoderados de los toreros lo tomaron en cuenta y se pusieron a rehacer los lotes, la lluvia no cesaba y aunque llevábamos sombrilla no la abrimos porque ninguno de aquellos minotauros se replegaba ante la lloviznita.

Pero no cesó y apretó. Sin más complicación nos fuimos con todos ellos al patio de cuadrillas mientras  los toros nos observaban un poco curiosos, un poco impacientes, un poco molestos de no poder alcanzarnos. No todos son Pajarito y estábamos como a dos metros por encima de su cornamenta.

Ya en el patio de cuadrillas los apoderados, el ganadero-empresario, el juez, algún torero joven, los mozos de espadas, monosabios, torileros, hicieron unos círculos muy redondos o más bien un espiral cuyo centro o inicio era un hermoso sombrero de lana prensada que se ofrecía abierto a recibir los lotes. En un ambiente de murmullos, fueron anotados sobre papel arroz -especial para liar cigarros- y luego convertidos en bolitas muy compactas para que su secreto no se revelara si no hasta después... lo que guardan son los números del par de toros que lidiará cada uno de los matadores...

El patio de cuadrillas se ensordece por tanta adrenalina, es emocionante y  litúrgico...
En un silencio casi mortuorio, el espiral se mueve, se acomoda, se calienta, se enfría, tiembla, brama de ansiedad. Y en el centro: el sombrero, donde la suerte gira vertiginosamente, el corazón que palpita, las voces al únisono o consecutivas: ¡que haya suerte para todos! mientras el espiral entero se persigna, ¡sí que haya suerte!... Sin la oportunidad de ver lo que se toma, el apoderado del primer espada toma una bolita, nadie respira; el segundo espada o alguien de su cuadrilla, finalmente el de menor alternativa... Abren sus papelitos respiran de alivio... y comienzan a dictar al juez los números.

Ya con la suerte echada regresamos todos juntos a corrales. En el camino se decide qué toro va primero de cada lote y entonces la pericia del torilero y sus muchachos cierran el ritual.

Eso de entorilar me parece una reminiscencia clara del minotauro y su laberinto, puertas y corredores entrecruzoados, conectados irremediablemente. Se abren cerrojos, se jalan cuerdas tan anchas como mis muñecas, la fuerza, la concentración, el llamado cuidadoso a los toritos, sin un sólo atisbo de agresión con un engaño hecho de costales y una vara larga larga, se les muestra el  camino.

Durante este ritual que es preludio de la corrida aquellas gentes que viven del toro transpiran cierto respeto y adoración por el animal que habrán de sacrificar, para quienes pagamos por el toro es una experiencia que renueva la afición, que provoca seguir en esto, aunque los toros no hayan dado bueno juego.

El Sorteo inmisericorde ante la muerte se presta a la reflexión sobre el destino que se "elige" cuando se es torero, sobre la complicidad del apoderado, la cuadrilla y el torero, sobre la confianza, sobre la súplica: ¡que haya suerte para todos! que en sí misma se multiplica... que nadie muera, que todos triunfen, que sean de bandera... sobre el azar que engendra al toreo mismo...

lunes

Manolo Mejía o de chilangos y toros...



Ayer por la tarde-noche vimos una corrida de toros y alternaron: Manolo Mejía (mexicano), Jose M. Manzanares (español) y  tomando alternativa "Calita" (criollo-hijo de un mexicano y una sevillana) ... con 6 medios toros 6 de José Delgado, en la Plaza México.

Los bureles aquellos (espero) sean lo peorcito de la temporada "grande" porque de lo contrario ni verlos en la tele será grato. No conozco de ganaderías ni conozco a ganaderos pero los toros de ayer penosamente no debían estar en aquella arena, porque ni lucía el animal ni el señor matador.

Yo creo que el primer toro, sí,  el de la alternativa de Calita "el Criollito",  agonizaba desde antes de la pica, tal vez de no entrar en tan deplorable estado ese toro hubiese sido de cartel, pues si analizamos el toro acudía al engaño, lo buscaba, embestía hasta dónde su dolor y agotamiento le permitían... pero no fue así y el mozuelo lo convirtió en alfiletero con la de descabello... pero en fin la plaza se metió muy poco con él tal vez porque olió su media sangre española...  En su segundo yo no le recuerdo nada...
Debió tomar la alternativa en otra plaza y confirmarla luego en ésta, o ¿no?

Lo de la sangre viene a cuento porque a Jose Mari Manzanares le dieron un par de orejas como si de rabos se tratara aunque la segunda como que la pidieron y luego como que se les olvidó y la rechiflaron. No estuvo mal su toreo sin embargo con esos toros mansurrones y faltos de carácter torilesco un Juli hubiese invertido el coso capitalino vaciando en él todos sus olés... pero en fin qué le vamos a hacer! Es un buen (sólo buen porque es muy joven y no le he visto mucho con toros mexicanos) torero español que se fue tras los cuartos traseros del toro a la hora de matar y aún así, tras semejante resbalón en los lomos, se le dió una oreja. ¿cómo? ¿acaso no lo vieron o será que a la península se vale todo? porque digo a Ochoa no le perdonaron un pinchazo e hizo una mucho mejor faena que la que le vimos a Manzares ayer y para áquel no hubo más que palmas en el tendido... Pero así es la Fiesta y habrá que aguantarse como los machos.


Manolo Mejía toreó muy bien, buenos muletazos en cuanto se podía y en su primero banderillas de maestro serio. Sin embargo en su segundo toro mostró la gallardía propia del que nada teme (no hablo del toro, porque no hubo, hablo del tendido que se iba calentando),  se enfrentó con la técnica de un torero que piensa y conoce del toro, y tras una prolongada lucha con él y el tendido malbaratando la insistencia, Mejía mató con gran maestría a su segundo, qué estocada... simplemente fulminante... limpia... sin la arrogancia de la sangre vomitada... rodando la carne de un astado de pobres facultades... tenía tiempo que no me impactaba tanto una estocada, que la vean los novilleros porque está es para la historia... calló la boca del tendido que como yo quedó estupefacto. Pero no hubo petición de oreja, lo hubo sí de toro de regalo.

Yo no les hubiera regalado nada. No lo merecía aquel gran sector del público que ni aplaude, ni anima ,ni conoce, ni siente. Curiosamente mi entrada pasada habla de la importancia crucial de la estocada a finales y principios del siglo pasado, ahora se ve como han cambiado las cosas...

Ojalá que no se nos olvide pedir toros y los avisados empresarios un día de estos nos disfracen a un perro loco.

sábado

Imagen literaria del final de una "faena"...

  • Es un fragmento de la novela Sangre y Arena... de  Vicente Blasco Ibáñez...

Gallardo sintió la corazonada de sus mejores éxitos. ¡Ahora!... Lió la muleta con un movimiento circular de su mano izquierda, dejándola arrollada en torno del palo, y elevó la diestra a la altura de sus ojos, quedando con la espada inclinada hacia la cerviz de la fiera. La muchedumbre se agitó con movimiento de protesta y escándalo.

-¡No te tires!...- gritaron miles de voces-. ¡No...no! Era demasiado pronto. El toro no estaba bien colocado: iba a arrancarse y a cogerlo. Movíase fuera de todas las reglas del arte. Pero ¿qué le importaban las reglas ni la vida a aquel desesperado?

De pronto se echó con la espada por delante, al mismo tiempo que la fiera caía sobre él. Fue un encontronazo brutal, salvaje. Por un instante, hombre y bestia formaron una sola masa, y así marcharon juntos algunos pasos, sin poder distinguirse quién era vencedor: el hombre con un brazo y parte del cuerpo metido entre los dos cuernos; la bestia bajando la cabeza y pugnando, por atrapa con sus defensas el monigote de oro y colores, que parecía escurrirse.

Por fin se deshizo el grupo, la muleta quedó en el suelo como un harapo, y el lidiador, libre las manos, salió tambaleándose por el impulso del choque, hasta que algunos pasos más allá recobró el equilibrio. Su traje estaba en desorden; la corbata flotaba fuera del chaleco, enganchada y rota por uno de los cuernos.

El toro siguió su carrera con la velocidad del primer impulso. sobre su ancho cuello apenas destacaba la roja empuñadura del estoque, hundido hasta la cruz. De pronto, el animal se detuvo en su carrera, agitándose con doloroso movimiento de cortesía; dobló las patas, inclinó la cabeza hasta tocar la arena con su hocico mugiente, y acabó por acostarse con estremecimientos agónicos...

Pareció que se derrumbaba la plaza, que los ladrillos chocaban unos con otros, que la multitud iba a huir presa de pánico según se ponía de pie, pálida, trémula, gesticulando y braceando. ¡Muerto!...¡Qué estocada! Todos habían creído, durante un segundo, enganchado en los cuernos al matador; todos daban por seguro verle caer ensangrentado sobre la arena; y al contemplarle de pie, aturdido aún por el choque,  pero sonriente, la sorpresa y el asombro aumentaban el entusiasmo.

-¡Qué bruto!-gritaban en los tendidos, no encontrando algo más justo para expresar su admiración-. ¡Qué bárbaro!

Y los sombreros volaban a la arena, y un redoble gigantesco de aplausos, semejante a una lluvia de granizo, corría de tendido en tendido conforme avanzaba el matador por el redondel, siguiendo el contorno de la barrera, hasta llegar frente a la presidencia.

La ovación estalló estruendosa cuando Gallardo, abriendo los brazos saludó al presidente. Todos gritaban, reclamando para el diestros lo honores de la maestría. Debían darle la oreja. Nunca tan justa esta distinción. Estocadas como aquella se veían pocas, y el entusiasmo aún fue mayor cuando un mozo de la plaza le entregó un triángulo obscuro, peludo y sangriento: la punta de una de las orejas de la fiera.


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Publicada en 1908 la cita viene a cuento porque estamos precisamente a cien años de aquellas corridas donde se lidiaba al toro pero lo más importante es la muerte de éste, ya que justo en esos tiempos es cuando Belmonte y Gaona transforman la tauromaquia y entonces es en ese punto donde las "faenas" toman protagonismo aunque la muerte del toro jamás será suplantada porque es con ella con lo que el ritual culmina. Este ritual de sangre y de muerte donde la armonía de aquellos dos cuerpos causan angustia, pánico, ardor, arrebato, hasta melancolía... es como desgarrar el alma exponiéndola ante ese par que casi siempre está en lo suyo.


La oreja se comienza a otorgar a manera de epílogo y paga al torero y su osadía. Sin embargo es hasta los 20's que toreros mexicanos y españoles comienzan a construir el toreo actual a manera de intrincada y angustiosa competencia, pero allá en España... batalla que al romper la Guerra Civil se agudiza y se sale de control siendo la expulsión de los mexicanos la única salida eficiente a semejante problema.

Los toreros españoles temerosos solicitan que ningún mexicano pise el ruedo, así las cosas mientras la Península se convulsiona en una lucha hombre a hombre afuera de la plaza. Los mexicanos regresan a su tierra y consolidan su propia identidad taurina, multifacética, multiétinica, multiplicada  por cada uno de los abuelos y padres de quienes toman muleta y estoque.

Mucho se dice de si ahora se torea mejor que nunca... yo creo que no hay punto de comparación... las orejas hace cien años se daban para que el torero tuviese derecho sobre el cadáver del toro, no por aumentar una cifra y subir en una vanidosa y falsa lista de triunfos...  Y que no por eso ya no se toree... pero digo los motivos han cambiado... mucho y no podríamos decir que antes no era mejor porque se tenía una idea diferente. Hoy se le otorga una oreja a Perera a pesar de la estocada defectuosísima... y qué la gente se va feliz y el otro también pues con ello puede justificar la segunda fecha programada o puede solicitar otra. Y así las cosas...


Que no le vean la cara de villamelón-closetero con eso de "hoy se torea mejor que ayer" pues a poco no el fragmentito de Blasco Ibáñez no emociona igual, no le habría dado usted la oreja?


Esperemos a mañana a ver que traen los toros en La México....








viernes

Reglamento taurino del D.F.

Esta recomendación tiene por objeto que a usted señor villamelón closetero no le vean la cara el próximo domingo y deje de pedir las patas del toro... porque sólo Armillita pudo tomar una (dicen  que por la fuerza) en nuestro país...
     ...bueno aunque tal vez joven lector no sepas que alguna vez se dieron patas en España. Ahhh! y también los testículos del toro, en un claro arrebato de furor taurino-villamelonesco... seguramente.
O quizás nos dirán los aficionados de antaño... "Armillita en Barcelona (cuando aún no era lo que es ahora) cortó las dos orejas, el rabo, las cuatro patas y los testículos de Clavelito" y lo pasearon con semejante itacate de manjares por las calles de la Barcelona de los años treintas justo antes de que explotara la Guerra Civil Española de tan majestuosa que estuvo la faena, no habrá que dudar de aquel monstruo que fue Armilla...

Es cierto cuando se aprende de toros se aprende también de historia y no sólo social, también económica, política y artística... uyyy!! cada secreto que se han guardado los aficionados... ojalá pueda oir muchos y compartirlos todos...

Por si el título no lo enlaza...

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Estatal/DISTRITO%20FEDERAL/Reglamentos/DFREG98.pdf

Lo que nos contaron los duendes... que hacían los niños taurinos...




Algunos llegan tarde a los toros, es decir llegan villamelones a los 20 o 30 años... pero no todos llegamos así al tendido...

Algunos tenemos la suerte de escuchar los olés! desde el vientre de nuestras madres, que aficionadas y panzonas reptan hasta el general de sol... como en el caso mío.
Contaré en breve. Resulta pues que mi Leonor (porque así se llama) estaba ya en el último mes de embarazo cuando comenzó la temporada en Puebla... y justo el día anterior a mi nacimiento mi madre en medio del bullicio, propio del toreo, comenzó con las contracciones sin prestarles mucha atención porque su atención estaba en el ruedo... ella no recuerda a los alternantes pero igual yo me imagino a Rafael Ortega muy jovencito, delgado como lo es ahora, voluptuoso en banderillas pero con una luz de poder en la muleta... Supongo, esa, ya vale como mi primera temporada.


La infancia de un aficionado es singular, entre muletas, capotes y monteras miniatura, espadas de palo, falsos trajes de un amarillo huevo apenas bordados, banderillas (de palo también) que de repente aburren... y entonces uno convence a sus primos de robar las agujas de tejer y jugar bien al toro, aunque después las señoras dueñas de esos niños salgan gritando enojadas por el pequeño par de agujeros que sus hijitos tienen en la espalda... claro en el mejor de los casos porque a eso casi nunca juegan las niñas... esas sólo quieren muñecas gringas, sin chiste para una aficionada que ha visto ya la muerte... y que cuando le toca ser el Toro se tira de a poco al suelo vendiendo cara la muerte como aquel castaño que vió la tarde anterior...

Recuerdos de la infancia taurina... haciendo el paseílllo siempre a la izquierda porque ahí van los viejos colmilludos decía mi abuelito, los de más antigüa alternativa después comprendí...

Se siente uno bien al hablar de toros, tiene razón Caballero... aunque sea un arrebato de rabia porque los toreros no dieron el ancho o los toros eran medrosos... no importa, hablar de toros es divertido sobre todo para el que nada sabe de ellos...
...como yo.

miércoles

De lo que llega con la Temporada...

La Temporada Grande ha comenzado con los mexicanos al frente y los españoles regalando toros como si de confeti se tratara...
¿Será que la afición se está educando o que ya no es sufiente con que lleguen a la plaza con una faena de aliño que ni convence ni emociona o será que ya se tiene vergüenza?

La primera tarde.

Se despide Arruza con todo el peso de la dinastía y todo el apoyo de la familia taurina que aún sigue siendo grande. Buena tarde aunque de haber tenido un toro "a modo" nos hubiese llevado seguramente al delirio taurino.

Ponce es "víctima" del tráfico capitalino o algo parecido, aunque queda la duda: ¿por qué llegar tan justo de tiempo a semejante evento? Digo uno está de acuerdo que a jugarse la vida nadie llegaría tres días antes, en el caso del torero se llega en punto. Señores hay reglas y en nuestro asunto se comienza puntual. Una cosa es partir plaza como el Pana arrastrando la patita o en elefante si se es muy extravagante, pero siempre dos o tres minutos antes de lo acordado. Eso no es completamente justificable. Pero bueno a los duendes nadie los engaña, por lo que entiendo que no bajaran aquel día a poseer al definitivamente querido Enrique Ponce. Señores: ni lo voltearon a ver. Tan mal estuvo que un típico berriche infantil se le trepó a las piernas y al final compró un toro que por verse "atípico" no más no convenció al respetable y fue devuelto en una tormenta de chiflidos.

El reglamento taurino de la Cd. de México dice en su Artículo 77:


Si un astado de regalo es devuelto por las causas contempladas en el presente Reglamento
no habrá sustitución, a menos que el matador que lo regaló decida obsequiar otro.

por lo tanto Ponce tuvo que obsequiar uno más, que afortunadamente sí convenció al público, pero que lamentablemente tampoco le dio una tarde de gloria a dicho matador. Ahora sí, ni cómo justificarlo en el cartel de aniversario... ojalá se tenga prudencia.

Finalmente Fermín Espínola quien sacó la cara, arrimó el cuerpo, saltó gracilmente en banderillas, jugó pleno con el capote, y nos mostró cuán torero puede ser con la pañoza pero sobre todo NO se le vió amedrentado por sus alternantes... Fermín sigue confirmando su torería y ojalá se convierta en figura, por el bien de todos los taurinos...

Resumen:
Arruza: una oreja, palmas y golondrinas en su segundo.
Ponce: una oreja, suspiros, reacomodo en corrales, palmas en su cuarto.
Espínola: dos orejas, oreja. arrastre lento a los dos toros.



La segunda corrida con difíciles pero muy bien presentados, toros de Barralva, lidiados por Fernando Ochoa (que salió al quite por Rafael Ortega que se encuentra lesionado), Miguel Ángel Perera (español) y José Maricio.

El que partió plaza de haber muerto de un espadazo certero habría dado a Ochoa por lo menos una oreja. No fue así y Fernando se fue en ceros.

José Mauricio un muchacho que salió a morirse con la sonrisa en la cara, disfrutó de su toreo y eso se reflejó en el tendido. Su primer toro fue bravo y peligroso, de esos toros que casi nunca vemos, pero también era un toro entregado, que humilló hasta donde lo hacen los toros bravos, codicioso pero con clase. José Mauricio se recreo y nos emocionó. Su segundo no pudo ser como su primero, los toros no tienen palabra de honor y, aunque también de Barralva, sucedió como con los restantes del encierro: nada.

Perera no tuvo suerte. Sufrimos tres sustos (uno en cada toro), dolorosos golpes de pitón y caídas que retumbaron en la arena. Su último toro fue de regalo pues los anteriores no lo llevaron al triunfo. Entregadísimo el español arrimó el bulto (cuerpo) para poder llegar al tendido.


Resumen:


Ochoa: Palmas y suspiros.
Perera: Suspiros, Suspiros y oreja en el de regalo.
Mauricio: Oreja y suspiros.



Esperemos que la temporada traiga  toros y toreros entregados aunque ninguno tenga trapío... aunque... ¿cómo saber? los toros son todo un enigma, cómo acertar al embarcarlos... cómo hacer trampa en el sorteo... cómo conseguir el susurro de los duendes... cómo transmitir en el tendido...