We'll always have Tlaxcala… o la bilocación del aficionado
Me negaba a usar inglés en mis textos taurinos, pero luego del viernes mi afición y yo siempre tendremos Tlaxcala… así como Ilsa y Rick tendrán por siempre París. Hace unos días la Tacita de plata como le dicen a la Plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar reconstruyó la labor ganadera en un evento sui generis que permitió conocer y reconocer al Toro Bravo: “Del Campo a la Plaza”. La noche recién se vaciaba con una ligera lluvia sobre Tlaxcala cuando el fogón llevó al rojo vivo los hierros de De Haro. Don Antonio vistió de media gala a sus peones y al caporal que pusieron en suerte a los becerros para herrarlos en los medios de la Plaza (hubo también maletillas que ayudaron en la faena). Una pantalla gigante dejó ver con claridad cómo el hierro se fijaba en la carne del que en unos años embestirá en alguna plaza. La gente, atenta, observaba y poco a poco, llenaba el tendido. Foto: Juan Ángel Sainos Una voz, la de Toño Luna* explicaba sin premura lo que ocur...