Sentirse torero no es cuestión de edad sino de sentimiento. El taurinísimo estado de Tlaxcala fue sede del Encuentro Nacional de Escuelas Taurinas y como era de esperarse en los abriles mexicanos, llovió a cántaros. Se reunieron chiquillos de buena parte del México taurino: Mérida, Zacatecas, Aguascalientes, Guadalajara, Querétaro e Hidalgo. El serial se conformó de dos tientas de selección que nos dieron una tarde final con lo mejor de lo mejor. Los toreros que ayer vi, estuvieron en el ruedo siempre bajo la máxima Belmontiana: Se torea como se es. Así de intensos, todos ellos recreados en cada pase, sintiéndose toreros, buscando conmoverse, conmover, torear como en sus sueños. Esos toreritos, principitos del ruedo, nos han dado tres tardes para bosquejar lo que será tarde o temprano la tauromaquia mexicana. Y me da gusto reconocer en ellos los motivos de mi afición. Porque se deja ver en cada pase, su amor por el toro, su amor por la Fiesta, los entrecejos de las int...