Théophile Gautier o el drama amoroso de un torero

Hace unos días, en la FIL del Zócalo, dentro de un botadero “Libros en 40 pesos” encontré La Maja y el Torero, una novela del francés Gautier. Este escritor era amigo de Balzac y Víctor Hugo, y camarada de Baudelaire en el club de psicotrópicos que frecuentaban los poetas malditos. Se dedicaba al periodismo (Le Fígaro) y aunque era realmente alguien talentoso y reconocido, la Academia Francesa nunca lo aceptó; de tal oficio es que viajaba mucho y por la Primera Guerra Carlista conoció el sur español: Sevilla, Granada, Málaga, Cádiz… Se sabe que solía juntarse con arrieros para emprender viajes largos. 

En algún capítulo de su novela Viaje a España (1843) retrata con toda calma una tarde de toros, sin embargo en 1847 fue más allá, escribió Militona, novela que se tradujo al español como La Maja y el Torero. 

¿Qué pasa cuando el amor se teje tarde a tarde y pareciera no tener sentido? 

La novela retrata las desavenencias amorosas de una mujer que se lía con un hombre que busca reafirmarse en una extraña afición por las extravagancias de lo extranjero, mientras ella disfruta ir a los Toros. Él abandona a su refinada prometida, mientras ella desprecia una y otra vez a un torero que finalmente sucumbe al despecho del amor. 

La novela está llena de referencias culturales tanto taurinas como de las bellas artes. El relato que se da en las plazas de toros es muy disfrutable, pero el final trágico es digno de quien escribiera también sobre vampiros y momias. Pareciera que en ese final, el amor es un monstruo. 

 

  

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